Editorial
"Mal Pagados"
“Por 450 euros al mes es lo que hay, y a ellos les vale”
Esa fue la justificación de un amigo y compañero de la prensa cuando le pregunté por el artículo más catastrófico jamás firmado por él.
Su excusa ante tamaño despropósito no era muy buena, pero tampoco mala. Lo que era peor era su texto (inconexo, incompleto, argumentativo y casi ilegible) y su actitud, a medio camino entre la resignación y el más llano “pasotismo”.
No me gusta pasar por alto a los que hacen su trabajo de manera descuidada a propósito, pero cada vez lo voy comprendiendo más.
450 euros era lo que yo ganaba en el primer medio en el que entré a trabajar hace diez años. 74.500 pesetas al mes exactamente percibía yo por mis servicios. Ya resultaba poco entonces, pero ahora es una retribución totalmente irrisoria. Y has de asumir que por ese dinero el trabajo que estas comprando puede ser eso: “de risa”. Aunque “a ellos les vale”.
Pero el problema no se queda en mi amigo ni en el periodismo, históricamente mal remunerado, sino en prácticamente la totalidad de profesiones de este país de “mileuristas” (término que para mí ya no tiene ni puta gracia).
Médicos, funcionarios, informáticos, maestros, consultores “junior”, comerciales, investigadores… por no hablar de los empleos menos cualificados, cuyo mercado laboral es lo más parecido a la jungla. De una República bananera. Gobernada por déspotas. Administrada por caciques. Y regulada por viejos avaros.
Luego está el espinoso asunto, herencia de nuestro reciente pasado rural, de envidia y criminalización de los que legalmente (incluso éticamente) ganan más. Empresarios, pilotos –de Iberia, puntualmente-, dentistas, controladores aéreos, abogados…
Afortunados en una España mediocre que retribuye su extraordinario trabajo con buenos emolumentos. Y ojala siga así. O mejor. Que ganen más todavía. Y que entiendan que en su sueldo va la aspiración a la excelencia. La calidad ha de pagarse, eso lo sabe hasta mi tía la del pueblo –el que no lo entiende del todo es el ministro Pepe Blanco, a juzgar con la que anda liando con los controladores, con un planteamiento ruin y miserable de un problema que en realidad no existe-.
A mí no me gustaría montarme en un avión con un piloto mal pagado, un controlador desmotivado y una azafata mileurista que haga mis siete horas de vuelo aún más insoportables.
Y también me gustaría que el médico que me vaya a tratar esté tan feliz con su renta que entienda que ha de dedicarme más de tres minutos por visita. Y que el comercial que me venda el ADSL venga a mi oficina, me lo explique en términos que yo pueda entender y me lo instale, no que me llame Gustavo-Alfonso desde Quito y me suelte una retahíla por teléfono de la que no me entero. A las 10 de la noche. En Sábado.
Siempre les cuelgo, claro. Dudo que vendan así más de un ADSL al mes, pero parece que “a ellos les vale”.
Y que mis amigos investigadores no se tengan que ir a Estados Unidos para acceder a un sueldo que les permita vivir. Que la funcionaria de hacienda no me haga la pascua cada vez que le pregunto por la presentación telemática del impuesto de sociedades, que la maestra de mi sobrino no salga cada día llorando del colegio y cada dos días se plantee si esto le compensa. Que mi amigo David no escriba esos artículos de mierda por mucho que “a ellos les valgan”. Etcétera.
En definitiva quiero que todos los que lo merecen ganen más, nunca menos.
Y puestos a proponer propongo repartir entre todos el sueldo de cada uno de los Diputados del Congreso. Total, para lo que hacen… ¿O tal vez es que ellos también están Mal Pagados?
"Que le quemen las puntas"
Poco tiempo antes de las doce campanadas más famosas de las muchas que da el reloj de la Puerta del Sol, me encontraba yo charlando con un compañero y amigo, el cuál me manifestaba su intención de comerse las doce uvas preceptivas de una tacada y a las seis de la tarde del día 30 si con ello conseguía acabar con este año 2009 “maldito”.
Sin mucha convicción yo asentí y, de vuelta en la oficina, comencé este editorial deseándole al año que acaba una larga quemazón en los fuegos eternos del infierno.
Sin embargo, puestos a ser justos reposé un momento en mi “sillón de jefe”, encendí un cigarro, cogí un papel en blanco y comencé a hacer balance en lo tocante a nuestro sector del motor y esto fue lo que me encontré:
Por un lado las ventas de coches en nuestro país se fueron a la porra estrepitosamente, pero no tanto como en el segundo semestre del año 2008 y con indicios claros de recuperación a última hora. También está lo del plan 2000E, que llegó tarde y enmarañado en burocracia, pero “vino, vio y venció”, que diría Julio César. Su aporte a la recuperación del sector esta siendo muy notable.
Y por el otro lado ayudaron los descuentos y ofertas de las marcas, los “kilómetros cero” y las decenas de coches de stock que los concesionarios vendían a poco más de precio de coste mas los impuestos.
También en 2009 vimos como saltaban en pedazos grandes fabricantes de automóviles, quizá el caso más notable fue el de la americana General Motors. Pero ésta fue salvada “in extremis” por la administración Obama –no podía ser de otra manera-, inaugurando una nueva etapa en su historia, aprendiendo a fabricar coches más eficientes y adecuados a los gustos del cliente del siglo XXI, no como hasta ahora. Otras marcas como Saab, Pontiac… han echado el cierre, pero no nos engañemos, su existencia en los últimos años era tan pecaminosa que con crisis o sin ella todo el mundo de la automoción esperábamos a escribir la “crónica de una muerte anunciada” más pronto que tarde.
Otras fusiones y adquisiciones habrá que dejarlas correr para ver cómo resultan, pero la Jaguar de Tata y la Porsche Medio Volkswagen apuntan maneras.
Distinto cantar es la cuestión fabril. Lo de Opel con Figueruelas y Nissan en Barcelona es una puñalada trapera por la espalda. Al menos en el caso de los primeros Magna se cayó del trato y en el de la japonesa trabajadores y gobierno frenaron las ansias EREtísticas de la marca. Sin embargo ha sido un palo duro al que no le encuentro la cara amable.
En cuanto a los coches presentados este año que expiró hace bien poquito nos encontramos con modelos más eficaces, más efectivos, más seguros, más económicos y menos contaminantes. En todos los segmentos. Desde el Audi R8 V10 hasta la nueva generación de Toyota Prius. Muchos fabricantes, superado el furor verde, presentan apuestas mucho más reales a un plazo inmediato. Esperemos que no abandonen ese camino.
En materia de tráfico nos topamos con la nueva Ley de Seguridad Vial, con sus puntos a favor y sus muchos puntos en contra. Lo que es innegable es que este 2009 se cierra con la cifra de muertos en carretera más baja desde 1964. Los coches son mejores, las carreteras también, la asistencia es más rápida, somos más prudentes… y tenemos miedo a perder los puntos. Es tan triste como innegable que funciona. Mi enhorabuena al señor Navarro, al que pienso seguir dando caña estos nuevos doce meses, pero con cariño, que las cifras le avalan y, una vez tratado en persona, reconozco que es un tío majete (¡en serio!).
Y ahora lo deportivo. Desde luego no ha sido un buen año en ese carísimo circo llamado Fórmula 1. Pero ya tenemos a Fernando Alonso en Ferrari, que parece que es lo que siempre ha querido el muchacho. Dani Sordo hace lo que puede con Loeb de la misma manera que Lorenzo lo intenta contra Rossi. Pero ahí anda Julián Simón, campeón de 125cc con 22 añitos y SEAT sigue arrasando en WTCC (aunque mejor que al italiano Tarquini de campeón preferiríamos a Gené, dicho sea de paso). Y deseamos mucha suerte a Saínz en el Dakar Suramericano. Yo creo que esta vez sí que gana.
Acabo con lo profesional.
2009 ha sido un año manifiestamente mejorable, en el que los departamentos de prensa de las marcas se han quedado sin coches (o eso dicen, y yo les creo) y casi sin información, muchas publicaciones se han refugiado en Internet creyendo que esto era “jauja” y por nuestra parte hemos debido acomodar el discurso a la nueva coyuntura.
Pero con mucho esfuerzo y algo de suerte hemos de decir que “no hemos echado un mal año”. Como todo, se puede mejorar, y para eso tenemos el 2010.
En definitiva, “ni tanto ni tan calvo”, ni cualquier tiempo pasado fue mejor ni ha sido tan terrible. Por eso, cuando muchos le desean al 2009 que arda, yo me conformo con que le quemen las puntas.
Un abrazo y feliz año a todos.
"Despistados"
Esta semana me escribía un amigo internauta quejándose –no sin motivo- de la prensa del motor por haberle tenido un par de meses “cazando moscas”.
Me explico, nuestro amigo –al que llamaremos Rubén (entre otras cosas porque es su nombre)- estaba interesado en adquirir un modelo de inminente aparición, entonces compraba todas las revistas y leía todas las web en las que se daba algún avance del coche de su interés.
Bueno, el problema estriba en que una vez que llega el día de la “presentación oficial” nuestro amigo se cabrea pues el coche no se parece a lo que mucha prensa le había adelantado. De hecho, R me manda las portadas y links de diversos y “muy serios” medios que se atrevieron a adelantar el lanzamiento. Efectivamente, se parece pero no es el coche como de verdad ha sido.
Y da un poco de risa. Y de pena.
Ante todo decir que en esta nuestra web no damos nada por bueno hasta que la marca lo anuncia a bombo y platillo, pues aunque somos capaces –como cualquiera- de hacer recreaciones artístico-realísticas de cómo puede ser tal o cual modelo no nos gusta jugar con la bola de cristal; y no tenemos necesidad de hacerlo, por otro lado.
Porque ahí es donde creo que está el problema.
Muchas publicaciones –todas ellas muy respetables y de gran calidad- afrontan su lucha con la competencia como una guerra de novedades. Ser los primeros en desvelar un modelo da ventas. Pero muchas veces lo que desvelan es una recreación parida de la mente de un diseñador gráfico. Esto se soluciona poniendo al lado de la imagen... “la imagen mostrada se trata de una recreación de cómo creemos por aquí que va ser el coche”, y ya está. Como Rubén me dice y he podido constatar en su caso particular, esta frase o similar no aparece por ningún lado. Total, que nuestro lector acaba harto despistado. Y mosqueado. Y decepcionado.
Todo esto sin hablar de Internet, donde cada rumor es tomado por cierto y anunciado a los cuatro vientos. Sin embargo, una vez filtrada la información y contrastada con la fuente… nada de nada. Es por ello que nuestra sección de “actualidad” es de las menos nutridas de la red. No está todo lo que es pero es todo lo que está: Nuestra premisa.
Aún así todos metemos la pata algunas veces porque las marcas o cualesquiera que sean las fuentes nos despistan a nosotros con información cambiante o sesgada. Lo del culebrón Opel-Magna-GM es un ejemplo y los motores anunciados para algún coche que luego nunca montará es otra. Las fechas de comercialización es otro “Talón de Aquiles”, lo reconozco.
Pero vuelvo con lo del “Oráculo Periodístico”. Me resulta divertido ver como lejos de corregir o rectificar, algún medio se atreve a vaticinar la estética y motores de modelos a cuatro años vista. Hombre, seamos un poco serios, que a riesgo de no acertar –y es un riesgo elevado- Rubén va a acabar por comprarse un bate de béisbol, irnos a buscar y rompernos las piernas a todos por ser una “mierda de adivinos”.
"Un paso adelante y dos atrás"
No, no es la coreografía de la Macarena de los del Río ni pretendo recitar el estribillo de la María de Ricky Martin. Hablo del coche eléctrico.
En una era en la que ya hemos dado por descontado la libertad y autonomía que el automóvil le brinda a cada ser humano, determinados experimentos “de cara a la galería” de los fabricantes de coches parecen querer volver atrás.
Cuando los coches parecen coches y nos permiten viajar de aquí para allá a buen ritmo y seguros ahora nos quieren vender una minipimer con ruedas, extraordinaria con el medio ambiente (de esto habría que hablar) pero lamentable para el sujeto paciente.
Últimamente me he estado interesando por el automóvil enchufable, en el Salón de Tokio saltaban chispas a cada esquina, he probado modelos de serie, casi de serie y prototipos para no cambiar de idea: a este tipo de vehículo le queda muuuucho por rodar en forma y concepto.
Respecto a lo primero me he encontrado con coches que parecen neveras, bolas, delfines, las orejas de Carlos de Inglaterra, motocarros, tostadoras… todo menos automóviles al uso. Hay excepciones, pero si echáis un vistazo a los futuros eléctricos de Renault veréis cómo parecen sacados de un juego infantil de la Nintendo DS.
Claro, son modelos “eminentemente urbanos”. Y todos sabemos que la mejor manera de moverse por ciudad es metido en una especia de rueda de hamster.
Y luego la autonomía, su talón de Aquiles. Poco a poco ésta va aumentando hasta unos aún insuficientes 160 kilómetros (120 a nada que “le pisemos”). Y el repostaje, parece que ya se pueden enchufar a una toma doméstica convencional. Esto es muy práctico si vives en la sexta planta de un bloque de pisos y aparcas tu coche en la calle: hazte cargo de la cantidad de alargaderas que vas a tener que empalmar hasta llegar a la toma. Y el tiempo de carga. Los últimos prometen una carga completa en tres horas y media. Esto son tres horas y venticinco minutos más de lo que se tarda en llenar un tanque de 70 litros de gasoil. Como para unas prisas. O no sólo ya el tiempo, si no la previsión en un país en la que esta misma brilla por su ausencia. ¿Cuántas veces cuántos de nosotros nos hemos quedado sin batería en el móvil a mitad de jornada por no acordarnos de recargarlo la noche anterior? El trastorno en esta era de la comunicación es considerable, pues imagínate que el que se queda sin baterías es tu coche: faena total.
Mira, para manejarte por ciudad en un medio eléctrico mejor te coges el metro y te ahorras problemas.
Descartado entonces para el ciudadano, vemos si tiene cabida en el mundo profesional. Las paradas de taxis serían una maraña de cables y enchufes en las que todos estarían cargando, y no cogerías el primero, si no el que tuviera más pila.
¿A dónde va?
A San Benito Bercimuelle 15
Uh, eso está en el extrarradio y sólo me quedan 42kms de autonomía. Si espera media horita le acerco, si no, cójase ese otro que acaba de recargar.
Ah que lleva maleta, no, entonces no cabe en su Z-Bep-Bop-Eco-E.
Y parar a mitad de trayecto a repostar (un momentito que le pongo diez euros y en marcha: tres minutos en diesel) te puede brindar un rato perfecto para leer las dos partes de Los Pilares de La Tierra-Un Mundo sin Fin.
O viajando: Málaga-Madrid en ventiuna horas (siete de camino + catorce de carga). Está bien, diez más que cuando ibas con tus padres con su 124… hace treinta años.
Conclusión: ni para lo uno ni para lo otro, y es que el coche eléctrico ya se inventó hace tiempo y encontró su lugar oportuno: los carritos de golf en un campo de 18 hoyos.
Para mí, hoy por hoy, sigue siendo la mayor utilidad que le veo.
"Pulse F1 para salir"
Lo de este año en la Fórmula 1 es todo menos deporte.
Si a principio de temporada Jean Todt fue despedido de Ferrari y Ron Dennis cesó de su cargo en McLaren por el lío de los espionajes entre escuderías, ahora va a ser Flavio Briatore el que dé con sus huesos adornados de marca “en la puta calle”.
Todo arranca del “expediente Singapur”. Al parecer, en dicha carrera Nelsinho Piquet recibió órdenes muy claras de su equipo de que se tenía que estrellar para propiciar la salida del Safety Car y favorecer la victoria de Alonso. Y el chaval, que es muy bien mandado, se la pegó contra el muro.
Al parecer el inductor de tal maniobra fue el director técnico de Renault Pat Symonds, que también se va al paro, y su consentidor el citado Flavio.
El delator ha sido Nelson Piquet Jr el que, tras su despido de la marca, ha levantado la liebre para cabreo de Max Mosley, jefazo de la FIA, que se ha chivado a Carlos Goshn, presidente de Renault para que tome medidas. Lo que pasa es que no queda clara la implicación activa o pasiva de Mosley, por lo que Bernie Ecclestone –a quien también hay que echar de comer aparte y es dueño de todo este circo de la F1- prescindirá de él –de Moxley- a partir de Noviembre.
Y es que “Tres pueden guardar un secreto siempre que dos de ellos estén muertos”, dijo Benjamin Franklin.
En medio de todo esto queda Renault, quien puede asumir lo ocurrido como la gota que colma el vaso y certificar de manera definitiva su ansiada salida de esta casa de locos que es la Fórmula 1. Hay que tener en cuenta que su patrocinador ING no renovará para 2010, sus coches están aún lejos de ser competitivos y Fernando Alonso es muy probable que a estas alturas ya tenga firmado un precontrato con Ferrari.
Como veis, un rollo patatero que machaca un espectáculo deportivo que, dicho sea de paso, cada vez tiene menos de espectáculo y aún menos de deportivo, por mucho que “el calvo de telecinco que ahora está en la sexta” (el amigo Antonio Lobato) intente animarnos con sus entusiastas –y parciales- retransmisiones.
Una pena.
Yo siempre he seguido la competición, me aficioné con Niki Lauda y disfruté con los tiempos de Prost y Senna, aluciné con la superioridad de Schumacher y aplaudí los triunfos de Alonso.
Pero ahora todo es politiqueo de pueblo y dinero, dinero y más dinero.
Lo siento pero “me desapunto” y vuelvo por mis fueros: la WTCC (World Tourist Car Champioship) cada vez está más interesante.
Lo ponen por Eurosport en directo los fines de semana, corren pilotos españoles, los coches son coches y no aviones con ruedas y resulta bastante más entretenido que muchas cosas. En serio, pruébalo y dale un par de años a que la Fórmula recupere su fórmula.
"DGT: Siempre tramando algo nuevo"
Aunque más bien, en este caso se trata de “tramear” más que de “tramar”.
Me refiero a los relucientes
radares de tramo que en muy pocas fechas adornarán los pórticos de nuestras carreteras.
Básicamente son dispositivos que miden tu velocidad media entre el punto A y B, y deciden mediante sencillos algoritmos si en esos kilómetros que distan un punto de otro has violado el límite de la vía. En caso afirmativo, su “potente” servidor informático tramita la denuncia que el centro de tráfico de León te mandará a casa.
El primero de estos artilugios se instalará en la AP-6 sentido Madrid, en los túneles de Guadarrama, y funcionará en fase de pruebas pasado el verano.
Pues vale.
Sí, en este caso vale. Por mi parte no hay objeciones a este nuevo método de detección y sanción (y recaudación) siempre y cuando se instalen en puntos especialmente conflictivos –y se avisen, claro está-. Así lo ha prometido Pere Navarro, el cuál también ha asegurado no olvidarse de las vías secundarias (las que más accidentes con victimas registran, no nos olvidemos).
Ahora bien, ¿qué pasa si al rebasar un vehículo que me impide la marcha con normalidad y seguridad doy al traste con mi media? El código de la circulación contempla ese exceso (entre 10 y 19 km/h) como no punible. Sin embargo con este método… ¿Me paro en el arcén y espero un minutito al ralentí para recuperar?
A todo esto, yo conozco este sistema por haberlo visto en Italia y en Inglaterra, pero allí nació con un “defecto de ambición”: cubren tramos demasiado largos. De esta manera, si se entra “pasado” en un tramo controlado por radar de pongamos 20 kms, se para a medio camino en un área de descanso, haces un pis, llamas a tu madre, un cigarrito y reanudas la marcha “pisando a tabla” como si tal cosa. Media medida: 112 km/h cuando en realidad no has dejado que la aguja caiga de los 140.
Y vendían el dispositivo como infalible…
Pero nuestra DGT es más humilde o menos ambiciosa, y no quieren abarcar más de lo que pueden cubrir, es por ello que nuestros radares de tramo rara vez se alejarán más de 5 kms uno de otro.
Por cierto, cada invento de estos cuesta entre 250.000 y 500.000 euros de tus impuestos. Ahí lo llevas.
Mucho más barato e interesante (a mi modo de entender el tráfico y sus peligros) me parece la nueva versión del “Límite 50. A más velocidad semáforo cerrado”. Todos lo hemos visto en nuestras carreteras, pues ahora mucho ojo con él, ya que a este inocente semáforo se le ha dotado de un nuevo arma (no, aún no se deciden por el lanzacohetes, pero tiempo al tiempo…): se trata de una cámara que te multará duramente por si has decidido no tomarlo en serio y saltártelo. En ese caso “saltarán” de tu cartera entre 91 y 300 euros y de tu carnet 4 puntillos. La verdad es que andar por ahí saltándose los semáforos en rojo está bastante feo. Con cámara o sin ella.
Si la colocación de los radares de tramo ya se ha avisado que no será “masiva”, la de los “semáforos armados” sí será prolífica a lo largo del próximo año. Atentos.
Y hasta aquí –por ahora- puedo leer, pero desde hoy y hasta que se apruebe la nueva Ley de Seguridad Vial que prepara el Senado (primavera de 2010) seguirían tramando o trameando más cosas, seguro.
¡ay que nostalgia de los radares de antaño!
"Verde que te quiero verde"
Es tal el furor en nuestros días de lo ecológico que la propia Administración Central ha debido tomar cartas en el asunto para limitar la publicidad de las marcas a este respecto.
Y es que determinados fabricantes parece que a través de sus anuncios querían dar a entender que por el escape de sus vehículos sólo salía “fresco aire puro de la Sierra de Cazorla”. No hombre no, los coches contaminan, pero de la misma manera que contaminan barcos, aviones, cortadoras de césped o nosotros mismos al exhalar, si a la emisión dióxido de carbono nos referimos.
Esta regulación es justa y necesaria, y seguro que hasta agradecida por muchas marcas de coches, que pueden volver a cantar las auténticas excelencias de sus productos relajándose un poquito con lo de las emisiones. Si polucionan mucho o poco, los consumidores a buen seguro nos enteraremos ya que desde hace un tiempo es obligatorio incluir esta información en toda promoción de automóviles. Así no hace falta que nos digan machaconamente lo “super-mega-eco” que es tal o cuál modelo.
Es más, al pagar el impuesto de matriculación lo descubriremos “ipso facto”.
Por otro lado, en nuestra andadura que suma ya más de 12 meses han sido pocas (una) las consultas realizadas sobre la compra de un coche en función de sus emisiones.
Casi todos buscáis estética, consumo, seguridad, prestaciones, practicidad o precio.
Lo he comentado con otros compañeros de la prensa del motor y tres cuartas partes de lo mismo. Entonces digo yo ¿No habrán desarrollado las marcas una comunicación errónea basada más en lo políticamente correcto que en lo comercialmente interesante?
Puede ser.
La ecología, entendida como el respeto al medio ambiente (que es lo que es) es una necesidad imperiosa, pero no tanto un recurso de ventas. Doy por sentado que el Renault Megane cada vez es más respetuoso con el planeta, ahora cuéntame otra cosa que realmente me haga comprarlo. Y a lo mejor, hasta lo pido verde.
"Me encanta que los planes salgan bien"
Esta frase era la frase de Anibal Smith al final de cada episodio de la serie “El Equipo A” cuando habían logrado vapulear a los malos, salvar a los buenos y ganarse el respeto de todos.
Pero claro, ¡es que los planes de Anibal Smith eran siempre fantásticos!
Nosotros ahora tenemos un Plan, se llama Plan 2000e para la ayuda a la compra de un coche nuevo. Y en esencia, es un buen plan. 2000 eurillos de rebaja –que no es moco de pavo- al cambiar tu coche viejo por uno nuevo. El problema reside en los partícipes del plan. Principalmente en las comunidades autónomas, las cuales van por libre a la hora de ampliar o mermar los requisitos para optar ala ayuda.
Esto es como si Anibal traza un plan, Murdoch (el loco y divertido piloto) pone condiciones, Fénix (el guaperas) dice que matan a los esbirros pero no al jefe y M.A. nos sale con que vale, pero que le viene mal.
Hombre, la cosa saldrá, pero a saber de qué manera.
Muchos de vosotros nos habéis preguntado por el plan y a grandes líneas el Plan 2000e del gobierno es sencillo: 500 euros los pone la comunidad, 500 la administración central y 1.000 el fabricante cuando entregues tu viejo y contaminante coche a cambio de otro nuevo y de bajo nivel de emisiones.
Son tres actores, y aquí viene el problema y la confusión. Los 500 del gobierno parecen inamovibles, pero el resto, van “según les dé a los implicados”.
Algunas marcas anuncian rebajas que doblan la cuantía que están obligadas a poner, y algunas comunidades hacen oídos sordos de los 500 euros y lo que rebajan es el impuesto de matriculación guiándose bien por el índice de CO2 del coche a adquirir o simplemente por el precio total del coche. También encontramos lugares en los que no hace falta entregar coche alguno para beneficiarse del plan y otros en los que hace falta presentar un certificado de achatarramiento. Unos ponen el límite de ayuda para coches de importe menor a 30.000 euros y para otros no hay límite. Unos lo aplican sólo a particulares y otros también a empresas.
De esta manera, por ejemplo, un Peugeot 308 de 20.000 euros comprado en, no sé, Jaén, saldrá por unos 16.000 euros entre aportes del gobierno, comunidad y fabricante. Mientras que un Volkswagen Golf de 20.000 euros y motor equivalente comprado en Madrid saldrá por unos 18.000 euros. En esta misma comunidad al parecer tiene más ayuda comprar un Lamborghini Gallardo que un Seat Ibiza diesel, pues a uno se le descuenta el 20% de impuesto de matriculación y a otro nada porque no lo paga.
En fin, un barullo ante el cual te aconsejo que acudas al concesionario de la marca de tu interés para que en primera persona y clarito te digan cuánta rebaja tienes y cuáles son las condiciones para obtenerla.
Es la única fórmula válida, lo demás es especulación ya que apenas hay dos lugares en que el Plan 2000e se aplique del mismo modo.
Y es que ya lo dijo Amadeo de Saboya cuando renunció a ser nuestro rey y huyó a su Italia natal: “¿Cómo voy a gobernar un país en que cada uno de sus ciudadanos pide el café de una manera distinta?"
Luego están los que se quejan del plan y esgrimen argumentos económicos de bajo calado y… bueno, básicamente es que se quejan de todo. Ni caso.
Para una vez que nos “regalan” algo démosle una oportunidad al Plan para que salga bien y nos deje encantados.
"Moteros"
Temo cada Gran Premio de Jerez casi tanto como lo disfruto. Sin hacer de menos a Valencia o Montmeló esta prueba disputada en el sur es el encuentro motero por antonomasia en nuestra región. Más de 300.000 asistentes de toda España y europeos vecinos se desplazan a esta región para seguir la prueba del mundial de motociclismo y participar de la fiesta que indisolublemente va pareja.
El problema de ese espíritu asociado a esa fiesta es la que nos deja unos cuantos moteros muertos en el arcén cada año. Patético.
No sé si buscan prolongar la recta del circuito en la nacional IV, emular a Rossi en Despeñaperros o la ruta de la plata o simplemente se sienten más seguros reafirmados por el grupo que rueda con ellos en el camino de regreso.
Yo he tenido moto prácticamente de toda la vida, quizá por eso poco a poco he sabido mantener los pies en el suelo y la mirada atenta, que como bien dice (ésta vez) la DGT “la carretera no es el circuito” y macho, entre tú y yo, tú tampoco eres Casey Stoner.
Y no me vale la excusa de que los guardarraíles son asesinos (sólo cuando te vas contra ellos) o que la red viaria es una mierda (también en coche se sufre), que los automóviles no nos respetan (¿hablamos de los adelantamientos hasta que se nos caiga la cara de vergüenza?)… Ante todo prudencia, justo lo que les faltaba al grupo de cinco que me adelantó cerca de Úbeda a más de 230 km/h y alguno con la rueda levantada. Es tu vida tío. Luego no me llores.
Soy duro porque cualquier muerte en carretera provocada por la estupidez de uno mismo me cabrea. El mundo de las motos es fantástico, lo adoro, disfruto como el que más haciendo kilómetros a lomos de mi “mula gorda”, pero hay que mantener la cabeza fría (y el culo caliente, que en invierno es lo más chungo) para hacernos cargo de lo que llevamos entre manos y asumir que somos la parte más débil de la ecuación del tráfico de nuestros días (por no hablar de los pobres ciclistas) tratando de eludir la “tentación” de “retorcer-la-oreja-porque-sí” para así eludir el peligro. Justo lo que no hizo Jorge Lorenzo en MotoGP, pero claro, a él le pagan para que arriesgue…
"Coches viejos y pellejos"
Este fin de semana me he visto obligado a hacer una “prueba del alce” en vivo y en directo en carreta abierta. Circulaba yo detrás de un vetusto Ford Orión de primeros de los 90 cuando al parecer, se le ha bloqueado la transmisión y se ha clavado en el sitio. Con un rápido volantazo he esquivado el envite. Menos éxito ha tenido el coche que me seguía, el cual ha visto muy de cerca “la constelación de Orión”. Nada, chapa y pintura, afortunadamente. Los ocupantes del Ford tenían tal susto en el cuerpo que ni se han querido acercar a empujar su coche para quitarlo de en medio.
Bien, pues este triste suceso me viene al pelo para hablar de los coches viejos-pellejos que circulan en gran número por nuestras carreteras.
En estos tiempos inciertos, no son pocos los que –carentes de suficiente “cash” o posibilidades de financiación- optan por comprar auténticas cafeteras por menos de 1.000 euros que hace ya tiempo que debieran haber donado sus órganos en el desguace más cercano. Antes estos vehículos eran absorbidos por el plan Prever/Renove, pero ahora la porquería del plan Vive ayuda poco o nada a la hora de cambiar de coche. La supresión de estas subvenciones no sólo nos deja de nuevo tan sólo por delante de Grecia en antigüedad del parque móvil en comparación con nuestros vecinos europeos, si no que arroja a la carretera coches no simplemente viejos, además rematadamente mal mantenidos.
Un dato nos debería hacer reflexionar: en el 80% de accidentes de tráfico está involucrado un coche viejo (más de 5,5 años de antigüedad). Es como para pensárselo.
Lo barato te puede salir tan caro como costarte la vida.
Pero no digo yo que lo antiguo sea peligroso por definición, sólo digo que la ITV es importante y el buen mantenimiento y conservación de un vetusto automóvil ha de ser vigilado y tenido muy en cuenta. Esto engloba a las estaciones que dispensan dicha revisión y a los cuerpos de seguridad del estado. Estos últimos multaron a un conocido por no haber pasado la Inspección Técnica de su Audi de 4 años y tres meses. En cambio, en el Ford Orión antes citado la última y decolorada pegatina que adornaba su parabrisas era de una ITV murciana de…¡1998! ¿Suerte? Tal y como acabaron, no creo que tanta.
Por otro lado, estos coches-chollo prescinden de los últimos avances en materia de seguridad, lo cual ya debería hacerlos menos atractivos.
Mi recomendación a la hora de ahorrar: un buen seminuevo en muy buen estado con no más de cinco años.
Sin embargo sé que cuando no se puede, no se puede. Por eso exijo al gobierno que recupere sus planes de ayuda a la hora de comprar un coche nuevo con carácter urgente, y dejemos de jugarnos la vida con y por coches de 1.000 euros.