Francisco -Curro- San Miguel apareció por Madrid casi al mismo tiempo que el Renault 5. De espalda ancha, culo prieto y no muy ligero de pies, el autor ya nació con cara de velocidad y "un volante entre las manos" (imagínense el parto y a su pobre madre...).
Desde entonces y hasta ahora, pasando por el disco de 45 rpm con el que ya "guiaba" su carricoche y el aro amarillo que le instaló su padre en su sillita de automóvil, se ha hecho periodista (del montón), escritor (está en ello), piloto de carreras (de todo a cien) y coleccionista de coches (¡a tamaño natural!) entre otras cosas.
Con un metro ochenta y cinco (más de la mitad de hombro a hombro) fue declarado pequeño para jugar en la NBA y demasiado alto para ser enano de circo, lo cual en realidad fue una liberación ya que Curro no sabe jugar al baloncesto y le dan miedo los payasos.
Hace tiempo decidió probar fortuna en la F3, que son unos cochecitos que se parecen por fuera a un F1 y por dentro a una cortadora de césped con esteroides. Tras dos vergonzosas vueltas en Montmeló (en la ciudad, buscando el circuito) se bajó y de su boca tan sólo salió un "Uhhh". En las carreras de Karts del circuito de Palma la gente pagaba por ver tan sólo su cara de "flipe", pero tampoco cuajó. Sus tiempos no se correspondían con la expresión de su rostro. Tras una breve incursión en el mundo de las motos (se compró un casco) y otra fugaz en las carreras de velocidad de Bonneville (y tan fugaz, ¡recorrió más de dos kilómetros de más hasta que pudo frenar!) decidió que su futuro pasaba por rentabilizar los estudios que sus padres le habían pagado y aunarlo con su pasión por la automoción. Cabeza y corazón, dice él (Algún chusma le pisó el slogan por los pelos).
Para pagar sus carísimos vicios (comer dos veces al día, poner combustible, un pantalón vaquero al año y un Kinder sorpresa al mes), ha tenido oportunidad de colaborar con diversos medios de comunicación nacionales e internacionales, ha trabajado en una agencia de marketing, ha sido asesor de varias empresas vinculadas con la automoción y, hace dos años, logró completar la cara blanca y la azul del cubo de Rubik tras más de una década de esfuerzo.
También anda liado escribiendo "los libros de coches que nunca nadie ha escrito y seguro muchos querrían leer".
Pero un día, se le ocurrió que "le faltaba espacio" (y no sólo al aparcar, que le falta siempre) y que qué fantástica oportunidad le brindaba la tecnología de la información para explayarse a gusto sin casare con nadie. Así es como surgió esta cosa que busca ser una ventanita humilde y estilosa al mundo del motor, pero del motor real. Ya que como dice el jefe, "¿A quién coño le importa cómo va un Bugatti Veyron de 1.000 cv. y más de un millón de euros? Y si alguien lo quiere y lo puede pagar... ¿Me va a hacer caso a mí?"
En fin, las cosas de Curro. Como jefe no está mal. Casi nunca nos pega y casi siempre nos paga (habrá que ver si invierte los términos cuando lea esto...). Pero es bueno estar con alguien que, lejos de macarradas y temeridades, desde luego tiene gasolina en las venas.

Es el deseo de currosanmiguel, la persona y todos los que hacemos posible la web, es que ésta sea de tu agrado, nos visites a menudo (¡no muy a menudo, que esto cuesta de renovar un wevo!) y te animes a participar si te apetece.
Nos vemos.
Lo poco que decimos de lo mucho que pensamos. Un pedacito de opinión sobre temas del motor.
Porque el movimiento se demuestra andando... y lo bueno y malo de cada coche, conduciéndolo.
Cosas que merecen ser vistas. Divertidas, curiosas, impresionantes... pero siempre, interesantes.
Para los que quieren saber más. Información imprescindible en toda buena motorteca.