Rutas en coche

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Rutas con coche - Carretera y Manta

"Museo de las Navas, Úbeda y Baeza"


Batalla y Renacimiento por el sur de España


Iniciamos esta nueva sección de rutas a nuestro estilo con una escapada rumbo sur: una vuelta corta por tres “citas imprescindibles” en la provincia de Jaén.


Dicho esto orientamos nuestros pasos hacia la N-IV/E5 Carretera de Andalucía.
Es recomendable coger la autopista de peaje R-4 desde la M-50, no sólo para circular más ligero de tráfico y multas –de hecho, desde que se puso en marcha el Pegasus no conviene correr demasiado en las radiales de por aquí…- sino por ver en vivo y en directo “lo que puedo ser y no fue” o los “restos del naufragio” de la burbuja inmobiliaria que durante años se infló en la Comunidad de Madrid.
Entre todos ellos brilla con luz propia –aunque no de noche, pues está en su mayor marte deshabitado- el complejo residencial Francisco Hernando (Paco el Pocero) próximo a Seseña. Imponen sus bloques y más bloques de ladrillo visto en mitad de la nada casi tanto como la incineradora de neumáticos que tienen en frente…
Así fuimos o así nos creímos ser, conviene ver estas cosas para no caer de nuevo en el error.

Nada más abandonar la R-4 pasamos bajo un puente con un radar fijo (límite 120 km/h) y ya estamos en la Nacional IV. Todo el misterio y/o encanto de esta carretera versa en ir buscando el tramo de firme menos hecho polvo de toda la vía. Generalmente el carril izquierdo es más potable en este sentido.
Avanzamos entre el paisaje castellano y clubes de alterne y toca parar a desayunar o almorzar. En este punto y en este recorrido a mí gusta detenerme en el Hotel Hidalgo, en los alrededores de Valdepeñas.
Es un motel de carretera con el encanto marchito de tiempos pasados. Su cafetería es buena y su restaurante también. Las habitaciones, organizadas a la manera de bungalows, no están mal. Al menos es un hotel de verdad y no hay trampa ni prostituta por ningún lado…

De ahí seguimos ya directos a hasta nuestro primer destino: el Museo de la Batalla de Las Navas de Tolosa, en Santa Elena, Jaen (www.museobatallanavasdetolosa.es).
Hasta aquí, en el legendario Puerto de Despeñaperros, habremos recorrido unos 260 kms desde que salimos, y empleado no más de dos horas y media. Por lo que estamos frescos para hacer la visita que merece tan insigne lugar.

En sus salas se exhibe, a través de múltiples audiovisuales y modernas escenografías de época, todos los aspectos que rodearon aquel transcendental enfrentamiento: desde las caravanas de contingentes, hasta los campamentos de ambos ejércitos, pasando por una reproducción de armas e indumentarias. Y todo ello relatado desde el rigor histórico.

El museo invita al visitante a profundizar en el debate de la multiculturalidad y el diálogo entre civilizaciones, desde una reflexión crítica sobre los conflictos que vivimos en la actualidad y como una pequeña aportación a la cultura de la paz.

Cierra los lunes y organiza visitas para grupos por el campo de batalla. Su personal es encantador y su conocimiento histórico, junto con la pasión con la que lo comparten, es digno de admiración.

De ahí, si no se nos ha hecho tarde, repostamos –no es fácil conseguir gasolina de 98 en todas partes- y seguiremos hacia abajo, hasta Úbeda, joya del Renacimiento andaluz.

Aunque lo más lógico sería retomar la N-IV, mejor optar por la A-301, que goza de buen asfalto, no mucho tráfico y mejores vistas.
Entre tierras de secano y el mar de olivos atravesaremos los embalses de La Fernandilla y del Guadalén, junto antes de llegar a Arquillos. También tocaremos un poco el de Giribaile, cerca de Santa Elena, pero para verlo bien nos habríamos de desviar un trecho. Y tras 68 kilómetros (que se cubren en unos 50 minutos) llegamos a Úbeda, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con su vecina Baeza.

En Úbeda lo suyo es aparcar en el parking público de la Plaza 1º de Mayo, que está en el centro y bastante bien indicado y de ahí, moverse un poco pies mediante.
En el recorrido nos toparemos con piezas desde el S.IX (la muralla) hasta joyas del S. XVIII, como el Palacio del Marques de Contadero o la Iglesia de la Santísima Trinidad. Todo merece tanto la pena, y está tan accesible de visitar a gracias a sus grandes plazas y encantadores callejones que cuesta destacar algo sobre el resto.
Quizá el convento de Santa Clara, donde unas amables y misteriosas monjas de clausura te venden dulces típicos a través de un escueto agujero con torno hecho en la pared.


O el Palacio de Francisco de los Cobos, la Sacra Capilla del Salvador, la Iglesia de Santa María de los Reales Alcázares –que les llevó 6 siglos acabarla- … todo indispensable. Para comer, lo mejor es hacerlo en la calle pues excepto en pleno invierno, el clima suele acompañar, y lo oportuno es hacerlo a base de tapas, incluidas con cada bebida y de cantidad y creatividad francamente reseñable.

De ahí salimos hacia Baeza, por la A-316. Son sólo 8 kilómetros que se cubren en un periquete.
Entramos por el Arco de Jaén y Villalar y, con mucho cuidado y los retrovisores plegados, podemos circular hasta la mismísima Catedral –eso sí, no podremos aparcar-.
Como a estas alturas ya acusaremos el cansancio o el hambre, conviene buscar alojamiento para al día siguiente visitar la ciudad como merece.
Mi hotel favorito es el Hotel Puerta de la Luna, anejo a la Catedral.
Es un palacete rehabilitado sencillo y acogedor. Tiene un buen restaurante y un bar de tapas (el Pacos) al que habrás de acudir temprano para no quedarte sin sitio.

Por otro lado, y siendo en nuestro caso un punto a su favor, es un hospedaje que pese a su ubicación “en el centro del centro” dispone de parking. Otra cosa son las maniobras que tendrás que hacer para entrar y salir de él.

Ya dormidos y desayunados –imprescindible la barrita de pan tostado con aceite del lugar, aunque insistirán en colocarte uno extremeño…- salimos de visita y a los dos pasos nos topamos con la Catedral, y su Puerta de la Luna que da nombre al hotel. Dentro de la visita al lugar es capital subirse hasta la torre, donde obtendremos una panorámica del lugar impagable y podremos ver y tocar sus antiguas campanas.

Para los más “vertiginosos” diré que todo está dispuesto de tal manera que no de “yu-yu” ni al subir, ni al bajar.
Si los hay reticentes a subir, pueden quedarse abajo sentados en la Fuente de Santa María (S. XVI) admirando la fachada de la instalación, y a su izquierda, la Antiguas Casas Consistoriales Altas (S.XV).
En la misma plaza se encuentran la Antigua Universidad y la Capilla universitaria de San Juan Evangelista (ambas del S. XVI y ambas actualmente en uso).
Sólo por esta Plaza de Santa María ya merecería la pena la visita a la ciudad, pero es que hay mucho más.
Tanto que recomiendo coger el trenecito turístico en la Plaza de la Constitución (un entorno muy animado, del S.XVI y con soportales dedicados a la hostelería) para delimitar un poco el recorrido.
A la hora de comer, recomiendo El Nanchoas, a un paso del hotel y de la Puerta de la Luna. Cocina típica con toques creativos y carta de vinos para los que les guste degustar un buen caldo. Al atardecer, paseíto por el Mirador de la Muralla con un alto en el Palacio de los Obispos y en el Monumento a Antonio Machado, poeta insigne de España y del lugar.


Para los más trasnochadores, “mola” el Café Central, en la calle del Obispo Martínez. Ambiente muy logrado y música en directo viernes y/o sábados.

Visto casi todo y degustado la mayoría, buscamos la dirección A-4 Madrid desde la C326 y la N-322, que pasa por Linares –podemos parar a comprar aceitunas- y La Carolina –podemos parar a mirar Despeñaperros-, desde ahí, desandar 300 kms aproximadamente hasta ver las primeras luces de la capital.
galeria de imagenes Museo de las Navas, Úbeda y Baeza
  • Hasta Santa Elena la carretera no tiene mucho misterio. Todo cuesta abajo desde la capital
  • El edificio del Museo de la Batalla de Las Navas es moderno y llamativo, pero lo mejor, está por dentro
  • El recorrido por carretera secundaria tiene más encanto... y no mucho más tráfico
  • La Sacra Capilla de El Salvador preside una bella plaza renacentista en Úbeda
  • La Catedral de Baeza es quizá el edificio histórico más representativo, pero ni de lejos, el único digno de admirar


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Curro San Miguel [ Periodista, escritor y probador de coches ] www.currosanmiguel.com
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