by AUTODOMINIS
EDITORIAL

"Una despedida más"


En recientes fechas Mitsubishi ha anunciado su intención de ir paulatinamente abandonado nuestro mercado. No es la primera marca ni, seguramente, la última que se irá.

Recibimos con tristeza la noticia de la despedida de la marca de los tres diamantes. Actualmente su catálogo de productos disponibles en nuestro país es bastante atractivo, con un Outlander PHEV de gran éxito en su segmento, Un ASX funcional y renovado, un Space Star simpático y juguetón y un Eclipse Cross que es más coche de lo que se cree. Todos los hemos podido ver y probar gracias a un extraordinariamente diligente equipo de prensa, que sin duda son los que más nos duelen tras el comunicado-despedida del fabricante japonés.
Afortunadamente su marcha será paulatina, dejando que sus modelos cumplan con su trayectoria vital y sin que haya perjuicio para sus compradores, que podrán seguir durante dos, tres o incluso cuatro años llevando tranquilamente su “Mitsu” al concesionario oficial para luego pasar a alguno de la alianza Renault-Nissan-Mitsubishi.

Pero tarde o temprano, nos habremos de despedir en nuestro país de tan emblemática marca.

La realidad de nuestro mercado es compleja, y más lo va a ser después del COVID. Sólo unos pocos se reparten la mayoría del pastel y al resto, por lo que sea, les resulta muy complicado vivir de las migajas en base a sus costes logísticos, esto es, transporte, almacenaje, aranceles, impuestos, red… un quebradero económico de cabeza. Así, hace apenas un año nos despedimos de Infiniti, otra marca que me chiflaba. El peldaño de lujo de Nissan con unos coches fantásticos que triunfan en Estados Unidos e incluso en Alemania, y que aquí se iban abriendo hueco… pero demasiado poco a poco, le debió parecer a su dirección japonesa.

También, aunque de manera discreta, despareció Daihatsu de España. Y Lada ¡Qué tiempos los de los rústicos Niva! Galloper desapareció al tiempo que lo hizo su stock de “Mitsubishis viejos”. Más dramática fueron las marchas de las marcas de la órbita de General Motors: Chevrolet, que se fue no por hacerlo mal sino todo lo contrario, se estaba comiendo las ventas de Opel (Ojito Dacia…). Y al mismo tiempo marcharon Cadillac y Corvette, que nunca tuvieron una buena penetración en nuestro mercado (tampoco tenían una estrategia real y diferenciada).

Lancia también se despidió tras una funesta joint-venture con Chrysler. Lo de Saab es distinto porque desapareció del planeta Tierra y Daewoo se convirtió en Chevrolet, y ya hemos hablado de lo que pasó.

Eso respecto al pasado, si miramos hacia el futuro… Es difícil de vaticinar. De hecho, a mí hay dos marcas de oriente que me sorprenden que sigan “con nosotros”: Subaru y Suzuki. Los primeros son unos coches estupendos, los segundos no lo sé porque no nos los dejan ni aún con 5.000.000 de seguidores. Y además, su producto estrella, el pequeño y simpático Jimny con su estética vintage renovada, creo que ha llegado en el peor momento.
Con Honda y con Ssanyong tampoco las tengo todas conmigo…

Más “acá”, Alfa Romeo mantiene en catálogo modelos con 10 y 12 años a sus espaldas (Giulietta, Mito), el Giulia no acaba de encontrar hueco entre las berlinas alemanas y el Stelvio… no deja de ser un SUV más… carísimo.
Y es que el éxito del grupo Fiat ahora mismo se sustenta sobre el pequeño Fiat 500… y bueno, el Jeep Renegade, que bajo su piel esconde… un Fiat 500.

Hablando de cosas caras, Jaguar-Land Rover merece capítulo aparte. La primera marca parece sólo interesada en desarrollar “ediciones especiales” sobre sus modelos conocidos, o eléctricos de lo más minoritarios por desconocidos. Quizá algo de culpa tenga su estrategia de medios demasiado centrada en prescriptores o influencers y haber dejado a buena parte de la prensa del motor de lado. Pero bueno, ellos sabrán.

Lo que sabemos todos es que 70.000 euros por el nuevo Defender es un absoluto escándalo. Y eso en versión básica. Se han ido demasiado rápido del coche de campo al coche de tendencia. Y de manera demasiado radical. Algunos mirarán las cifras de los Evoque de hace menos de diez años y dirán ¿Qué hemos hecho?.

A menor escala me preocupa Opel. Creo que el influjo de PSA está siendo muy fuerte. Aunque eso también puede ser bueno. Y el Corsa va genial y el nuevo Mokka tiene una pinta estupenda.

Esos a bote pronto, que puede saltar la liebre y que sea una de las marcas consolidadas la que ponga pies en polvorosa por motivos estratégicos. No creo.

De todas formas, hablando hace poco de este tema con un amigo, reputado consultor, me decía que no es sostenible a largo plazo que un mercado como el nuestro cuente con más de 45 fabricantes entre marcas y submarcas. Acto seguido le pregunté cuántas deberíamos tener según él: “No más de treinta”, me respondió muy serio.

Agarrémonos los machos.





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