by AUTODOMINIS
EDITORIAL

"Alcances"


A pesar de las mejoras en materia de seguridad activa, uno de los accidentes más frustrantes va en aumento en nuestras carreteras.
Todos y cada uno de los días de la semana pasada fui testigo indirecto de un “golpe por alcance-colisión en cadena” en mi recorrido habitual. Y hablo de autopista nacional y grandes vías de circunvalación.

Ni sistemas de frenada de emergencia, ni alerta de proximidad, ni control de velocidad por radar… al parecer ninguno de estos sistemas sirvió a sus conductores para evitar el porrazo, afortunadamente sin víctimas.

Algunos pensaréis que los implicados bien podrían ser coches antiguos sin más medida de seguridad que la fuerza con la que pise su conductor el freno, pero no, os juro que entre los “alcanzados” vi coches muy nuevos y algunos no precisamente utilitarios (Audi con menos de dos años, Ford Focus ya del nuevo modelo, Honda CR-V con placa de letra K, un pobre Seat Ibiza con menos de tres meses… y hasta un Mercedes Benz GLE Coupé 63 AMG que había acabado con el morro hecho picadillo).
Vale, acepto que entremedias sí que había algún vehículo más añejo, pero sigue sin ser justificación para nada.

Dada la frecuencia de este tipo de incidentes me puse a investigar sobre las estadísticas que se tenían (siempre hay estadísticas sobre cualquier cosa) y, aunque hube de completar unas con otras así como interpretar objetivamente unas cuantas, la conclusión obtenida fue clara: este tipo de siniestros ha aumentado en lo poco que va de 2019 principalmente en autopistas y autovías a la salida/entrada de las grandes ciudades. Y un dato más extraído entre líneas: su número es netamente más elevado en el carril izquierdo de estas vías.

En base a ello se pueden lanzar varias hipótesis sobre su causa y así dar con la solución.

El primer gran desconocido es la distancia de seguridad. Por mucho y muy bien que frene nuestro coche es mejor ponerle las cosas fáciles. Muchos modelos ya encienden testigos en su cuadro cuando la distancia con el precedente es insuficiente, y es increíble cómo algunos han aprendido a ignorarla. Bueno, pues allá ellos. El que da por detrás siempre tiene la culpa así que…
Y el dato del carril de la izquierda me hace pensar en aquellos a los que les gusta hacer presión sobre conductores más lentos para que les dejen el paso franco. Una costumbre muy fea con consecuencias desastrosas a nada que aquel al que pretendes adelantar en lugar de apartarse, toque el freno… por lo que sea.
Lo que me lleva a “esos” que conducen con un pie en el acelerador y el otro parece que encima del pedal de freno. Curva amplia: frena. Cuesta arriba: frena. Cuesta abajo: frena. Hay una incorporación: frena. Ve una señal que “parece un radar”: frena. Oye los pitidos horarios por la radio: y también frena.
Por sí solo ya es un “elemento del tráfico a evitar” o “chicane móvil”, pero si a él o ella se le suma el “conductor en modo pánico” capaz de hundir el pie derecho sobre el freno hasta el fondo cuando ve una luz roja en el horizonte… la hemos liado.

Sin embargo ese “conductor en modo pánico” ya no es tal sino que es una versión 2.0 distraído por el “sistema de infotainment” de su coche. Las pantallitas. “Me distraje un momento y cuando fui a frenar ya era tarde” es una frase recurrente entre los afectados por el alcance. Otros no entienden cómo su coche no ha frenado solo en base a que el comercial no les explicó que el sistema, a elevada velocidad, sirve para mitigar el impacto pero que no puede operar sobre las leyes de la física y si la distancia es insuficiente, chocarás en “modo automático” igual que en “modo manual”.

Dicho esto, la solución para reducir la siniestralidad no es difícil. Bastaría con respetar la distancia de seguridad, hacer buen uso y no abuso del carril izquierdo de las vías rápidas y no distraerse con “mamandurrias tecnológicas”, al igual que no suponer que nuestro coche nos va a sacar del aprieto con sus “mágicas” ayudas electrónicas.

Y es que además, a mí que me ha pasado, independientemente del daño de chapa sufrido y el trastorno que eso genera, está la sensación que se te queda de ser “tonto de remate” allí parado en la cuneta. Eso, y sufrir la miradas reprobatorias de los otros conductores que llegarán 20 minutos tarde por el atasco que se ha formado…





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