"Premium 3.0"
Cada vez más marcas generalistas se apuntan al carro Premium, al menos, a nivel aparente, porque cuando buscas lujo bajo la superficie... Ciertamente, no es oro todo lo que reluce.
Como si nos hubiéramos leído la mente, mi compañero Máximo Sant (Garaje Hermético, YouTube) abordó este tema en recientes fechas y lo hizo de una manera sin ambages, concluyendo que las marcas de automóviles, de un tiempo a esta parte, nos toman el pelo con el apelativo Premium que intentan colgarle a sus últimos modelos.
Un Premium que, como él bien dice, parece que le se limita a la apariencia, al número y tamaño de las pantallas en el interior, a los colorines de la iluminación, o a los nuevos adjetivos “maketinianos” que designan características ya conocidas desde antaño, como el “cuero vegano” que hasta ahora siempre llamamos “polipiel”.
Realmente es injusto que las marcas intenten cobrarnos más por lo mismo o, incluso, por menos. Así suscribo todas sus palabras añadiendo que, cuando ya todo sea Premium, nada realmente lo será. Es decir, volveremos a un estándar en el que alguien de nuevo tendrá que inventarse algo para distinguirse del resto.
Y a ese alguien tal vez le de por rascar un poco bajo la superficie y darse cuenta de que el “nuevo-nuevo Premium”, o Premium 3.0, no es más que el viejo lujo de toda la vida. Es decir, cuando hay muchas personas que eligen llevar un su muñeca un reloj automático con mayor o menor complicación en lugar de un imbatible-a-nivel-práctico Smartwatch… será por algo, ¿No?.
¿Status? Puede ser. ¿Apariencia? Lo dudo. Creo que es por el gusto que despiertan las cosas bonitas, bien hechas y de calidad. Además de saber apreciar la exclusiva mecánica. que hay en la caja. Que es a donde voy. A debajo de la chapa y del capó.
Porque esos nuevos modelos Premium de hoy en día no dejan de ser generalistas con aspiraciones, es decir, modelos con plataformas modulares y mecánicas que se estiran y se extienden, desde urbanos asequibles, hasta SUVs de siete plazas pasando, en algunos casos, por la rama de vehículos comerciales de la marca. Eso, sinceramente, por mucho “brilli-brilli” que le pongan, no es Premium. Es economía de escala.
Duele estar analizando un coche de 60.000 euros cuando sabes que bajo su piel, hay otro de la mitad. Y ojo, no digo que sean malos ni muchísimo menos, pero por más “chorradas” que le pongas, no me lo vendas como la quintaesencia del lujo moderno. Es el escalón superior que te permite la plataforma, la mayor optimización que da el conocido –y probablemente diminuto- grupo propulsor y los accesorios y acabados de moda con la mejor relación calidad/precio. Y punto.
Pero es que hasta las marcas Premium de toda la vida se han visto contaminadas con este delirio, haciendo productos que son menos Premium que nunca.
Por ejemplo el BMW Serie 1, que no es más que un BMW con plataforma de Mini, motores “mini” de Mini, acabados de Mini y comportamiento… de coche vulgar. Cuando la anterior Serie 1 tenía un chasis específico, con propulsión trasera o total, cajas manuales o automáticas, motores de 4 y 6 cilindros, gasolina, diesel, atmosféricos o turbo… e interiores sosos, pero originales, en los que el cuero –si lo pagabas- era cuero de verdad.
Algunos al ver su precio elevado con respecto a la competencia decían que “pagabas la marca”, y algo había, pero también estabas pagando esa “exclusividad”. Ese halo Premium que, por otro lado, ni siquiera BMW había incorporado a la descripción del modelo. Ya veis, el mundo al revés.
También pudiera ser que esa vuelta al lujo de antaño sirviese para despegarse de la competencia china. Porque si algo sabe (o sabía) hacer Europa es coches de elevada calidad, sobre todo mecánica. ¿Que eso implicaría un coste y una lucha con las draconianas normas antinosequé de la UE? Sí. Pero en un mundo cambiante es el momento de apostar. Lo hicieron las marcas japonesas no dejándose avasallar por el ruido de alrededor y el tiempo les está dando la razón. Sean sus coches Premium o no.
Hasta entonces, si vais a adquirir coche, mantened la cabeza fría y desconfiad de aquel que os repita hasta la saciedad los mantras de ese nuevo estándar aspiracional. No os dejéis hipnotizar por el brillo de la pantalla cual niña de Portergeist y analizad sobriamente cuántos de esos miles de euros que os vais a gastar, merece realmente ese modelo en particular.

Un Premium que, como él bien dice, parece que le se limita a la apariencia, al número y tamaño de las pantallas en el interior, a los colorines de la iluminación, o a los nuevos adjetivos “maketinianos” que designan características ya conocidas desde antaño, como el “cuero vegano” que hasta ahora siempre llamamos “polipiel”.
Realmente es injusto que las marcas intenten cobrarnos más por lo mismo o, incluso, por menos. Así suscribo todas sus palabras añadiendo que, cuando ya todo sea Premium, nada realmente lo será. Es decir, volveremos a un estándar en el que alguien de nuevo tendrá que inventarse algo para distinguirse del resto.
Y a ese alguien tal vez le de por rascar un poco bajo la superficie y darse cuenta de que el “nuevo-nuevo Premium”, o Premium 3.0, no es más que el viejo lujo de toda la vida. Es decir, cuando hay muchas personas que eligen llevar un su muñeca un reloj automático con mayor o menor complicación en lugar de un imbatible-a-nivel-práctico Smartwatch… será por algo, ¿No?.
¿Status? Puede ser. ¿Apariencia? Lo dudo. Creo que es por el gusto que despiertan las cosas bonitas, bien hechas y de calidad. Además de saber apreciar la exclusiva mecánica. que hay en la caja. Que es a donde voy. A debajo de la chapa y del capó.
Porque esos nuevos modelos Premium de hoy en día no dejan de ser generalistas con aspiraciones, es decir, modelos con plataformas modulares y mecánicas que se estiran y se extienden, desde urbanos asequibles, hasta SUVs de siete plazas pasando, en algunos casos, por la rama de vehículos comerciales de la marca. Eso, sinceramente, por mucho “brilli-brilli” que le pongan, no es Premium. Es economía de escala.
Duele estar analizando un coche de 60.000 euros cuando sabes que bajo su piel, hay otro de la mitad. Y ojo, no digo que sean malos ni muchísimo menos, pero por más “chorradas” que le pongas, no me lo vendas como la quintaesencia del lujo moderno. Es el escalón superior que te permite la plataforma, la mayor optimización que da el conocido –y probablemente diminuto- grupo propulsor y los accesorios y acabados de moda con la mejor relación calidad/precio. Y punto.
Pero es que hasta las marcas Premium de toda la vida se han visto contaminadas con este delirio, haciendo productos que son menos Premium que nunca.
Por ejemplo el BMW Serie 1, que no es más que un BMW con plataforma de Mini, motores “mini” de Mini, acabados de Mini y comportamiento… de coche vulgar. Cuando la anterior Serie 1 tenía un chasis específico, con propulsión trasera o total, cajas manuales o automáticas, motores de 4 y 6 cilindros, gasolina, diesel, atmosféricos o turbo… e interiores sosos, pero originales, en los que el cuero –si lo pagabas- era cuero de verdad.
Algunos al ver su precio elevado con respecto a la competencia decían que “pagabas la marca”, y algo había, pero también estabas pagando esa “exclusividad”. Ese halo Premium que, por otro lado, ni siquiera BMW había incorporado a la descripción del modelo. Ya veis, el mundo al revés.
También pudiera ser que esa vuelta al lujo de antaño sirviese para despegarse de la competencia china. Porque si algo sabe (o sabía) hacer Europa es coches de elevada calidad, sobre todo mecánica. ¿Que eso implicaría un coste y una lucha con las draconianas normas antinosequé de la UE? Sí. Pero en un mundo cambiante es el momento de apostar. Lo hicieron las marcas japonesas no dejándose avasallar por el ruido de alrededor y el tiempo les está dando la razón. Sean sus coches Premium o no.
Hasta entonces, si vais a adquirir coche, mantened la cabeza fría y desconfiad de aquel que os repita hasta la saciedad los mantras de ese nuevo estándar aspiracional. No os dejéis hipnotizar por el brillo de la pantalla cual niña de Portergeist y analizad sobriamente cuántos de esos miles de euros que os vais a gastar, merece realmente ese modelo en particular.



