"Disparos al agua"
La oferta de automoción china, como vulgarmente se dice, se está comiendo por los pies a las marcas consolidadas de Europa. La UE trata de reaccionar, pero todo lo que hace, es disparar al agua.
Es un hecho de que antes de que acabe el año las marcas chinas habrán duplicado, de media, sus cifras de penetración en el mercado europeo incluso posicionando algunos modelos cerca del podio de los más vendidos en varios países de continente.
Si lo primero es obvio y natural, puesto que parten de cifras muy bajas que no pueden sino mejorar, lo segundo es más dramático. Pero oye, es la voluntad del público, ¿No?
Pues no del todo. Pero luego lo vemos.
Primero hay que hablar del papel de UE en este descalabro. Un papel firmemente activo como causante y mucho más tímido a la hora de buscar una solución. Una que funcione.
Porque fue la UE la que, tanto por políticas climáticas radicales, como por dejarse querer por el implacable lobby asiático, nos dejó a merced del comercio chino, destruyendo completamente la balanza comercial hasta el punto del 10.000 a 1. Es decir, por cada cosa que logramos exportar allí, compramos 10.000 a cambio.
A la industria automotriz europea se la impusieron unas normas casquivanas para fabricar unos vehículos que no se venden aquí, pues resultan caros merced a toda la tecnología “innecesaria” que les han metido, y tampoco allí, porque… esos coches ya los saben hacer ellos, y mejor y más baratos.
Cuando la situación ya se hizo complicada, con una amenaza más que real de cierres y despidos masivos en el sector fabril, la Unión reaccionó con medidas arancelarias. Pero fueron tibios y dejaron puertas abiertas para que China siguiera inundando el mercado.
Ahora se busca dar una nueva vuelta de tuerca con otra limitación más a híbridos “enchufables” con asiática procedencia. Otra medida proteccionista que temo no será otra cosa que un tiro al agua más. Salpicará a algunos, pero no dará en el blanco.
Esa no es la solución, pero claro, dar con ella implicaría reconocer que has sido tú el causante del daño. Y parece que por ahí no pasan nuestros burócratas nacionales y comunitarios.
Todo pasaría por relajar parcialmente , aunque lo ideal seria revertir totalmente, las medidas de seguridad y emisiones promulgadas en los últimos 10 años. Así Europa podría recuperar su motor de combustión como motor de la industria en general. Porque no nos engañemos, la propuesta térmica china es más bien pobre. Casi todos sus coches que llegan pivotan entorno a una misma adaptación de un antiguo bloque de cuatro cilindros y 1.5L de origen Mitsubishi. Que sí, que no está mal y lo han ido mejorando, pero nada que ver con los propulsores que por aquí hemos venido “gastando” las últimas décadas.
Y ojo, no hablo de eliminar la electrificación, sino de equilibrar el tablero. Se puede desarrollar lo uno sin suprimir lo otro, como se ha pretendido hasta ahora.
Así mismo, reduciendo la tecnología obligatoria (ADAS) en un escalón bajo e intermedio del mercado volverían a aflorar los coches asequibles, como el Ford Fiesta o un Ibiza condenado a la extinción más pronto que tarde. Coches funcionales, sencillos y honestos por debajo de los 20.000 euros. ¿Más contaminantes y menos seguros? Bueno, desde luego menos y más respectivamente que coches con 20 años que son los que están conduciendo la gente que no se puede permitir uno nuevo.
Y aquí enlazo con lo de la decisión voluntaria de optar por un coche chino. Igual es que con un presupuesto determinado, no hay otra opción en el mercado.
Entonces ya no es tan voluntaria, es falta de alternativas.
Pero si hubiera una propuesta real a igualdad de condiciones… Es muy probable que la gente escogiese lo que conoce, aunque sea por la amplia red de talleres ya consolidada.
Dejémonos de medidas proteccionistas y compitamos todos en el mercado, pero soltémonos esa mano que nos han atado a la espalda. La industria europea sabe hacer muy bien un tipo de coches, hagámoslos de nuevo y veamos quien gana.
Si lo primero es obvio y natural, puesto que parten de cifras muy bajas que no pueden sino mejorar, lo segundo es más dramático. Pero oye, es la voluntad del público, ¿No?
Pues no del todo. Pero luego lo vemos.
Primero hay que hablar del papel de UE en este descalabro. Un papel firmemente activo como causante y mucho más tímido a la hora de buscar una solución. Una que funcione.
Porque fue la UE la que, tanto por políticas climáticas radicales, como por dejarse querer por el implacable lobby asiático, nos dejó a merced del comercio chino, destruyendo completamente la balanza comercial hasta el punto del 10.000 a 1. Es decir, por cada cosa que logramos exportar allí, compramos 10.000 a cambio.
A la industria automotriz europea se la impusieron unas normas casquivanas para fabricar unos vehículos que no se venden aquí, pues resultan caros merced a toda la tecnología “innecesaria” que les han metido, y tampoco allí, porque… esos coches ya los saben hacer ellos, y mejor y más baratos.
Cuando la situación ya se hizo complicada, con una amenaza más que real de cierres y despidos masivos en el sector fabril, la Unión reaccionó con medidas arancelarias. Pero fueron tibios y dejaron puertas abiertas para que China siguiera inundando el mercado.
Ahora se busca dar una nueva vuelta de tuerca con otra limitación más a híbridos “enchufables” con asiática procedencia. Otra medida proteccionista que temo no será otra cosa que un tiro al agua más. Salpicará a algunos, pero no dará en el blanco.
Esa no es la solución, pero claro, dar con ella implicaría reconocer que has sido tú el causante del daño. Y parece que por ahí no pasan nuestros burócratas nacionales y comunitarios.
Todo pasaría por relajar parcialmente , aunque lo ideal seria revertir totalmente, las medidas de seguridad y emisiones promulgadas en los últimos 10 años. Así Europa podría recuperar su motor de combustión como motor de la industria en general. Porque no nos engañemos, la propuesta térmica china es más bien pobre. Casi todos sus coches que llegan pivotan entorno a una misma adaptación de un antiguo bloque de cuatro cilindros y 1.5L de origen Mitsubishi. Que sí, que no está mal y lo han ido mejorando, pero nada que ver con los propulsores que por aquí hemos venido “gastando” las últimas décadas.
Y ojo, no hablo de eliminar la electrificación, sino de equilibrar el tablero. Se puede desarrollar lo uno sin suprimir lo otro, como se ha pretendido hasta ahora.
Así mismo, reduciendo la tecnología obligatoria (ADAS) en un escalón bajo e intermedio del mercado volverían a aflorar los coches asequibles, como el Ford Fiesta o un Ibiza condenado a la extinción más pronto que tarde. Coches funcionales, sencillos y honestos por debajo de los 20.000 euros. ¿Más contaminantes y menos seguros? Bueno, desde luego menos y más respectivamente que coches con 20 años que son los que están conduciendo la gente que no se puede permitir uno nuevo.
Y aquí enlazo con lo de la decisión voluntaria de optar por un coche chino. Igual es que con un presupuesto determinado, no hay otra opción en el mercado.
Entonces ya no es tan voluntaria, es falta de alternativas.
Pero si hubiera una propuesta real a igualdad de condiciones… Es muy probable que la gente escogiese lo que conoce, aunque sea por la amplia red de talleres ya consolidada.
Dejémonos de medidas proteccionistas y compitamos todos en el mercado, pero soltémonos esa mano que nos han atado a la espalda. La industria europea sabe hacer muy bien un tipo de coches, hagámoslos de nuevo y veamos quien gana.


