by AUTODOMINIS
EDITORIAL

"Como burros con orejeras"


Mamá-DGT no escatima a la hora de cuidar de nosotros, y ahora pretende limitar hasta el intercambio de información entre los conductores.
Hace pocos días la Dirección General de Tráfico insinuaba la posibilidad de "sancionar duramente" a aquellos conductores que comenten entre sí la ubicación de controles y radares móviles a golpe de dispositivo portátil.
Y aducían para tal persecución la distracción que el manejo de estos instrumentos de comunicación provoca en la conducción. Y es en este punto donde su razonamiento cojea y vuelve a poner de relieve el hambre recaudador y la poca cabeza de este organismo.

Para empezar, el aviso mediante gestos o ráfagas de una intervención policial ya está contemplado y sancionado en el Código de la Circulación desde hace años. Lo que ocurre, es que dada la dificultad de sorprender al "avisador" y probar que no saluda ni prueba los faros, sino que de verdad avisa, la Guardia Civil de Tráfico, siempre con mejor criterio que el organismo que lo pretende manejar, hace la vista gorda.

Para continuar, decir que también está ya multado y muy bien multado el hecho de ir manejando móviles durante la conducción, aunque no se tengan pegados a la oreja. De hecho hay infracciones dispuestas hasta para quien hace anotaciones en una libreta u hojea el periódico con el coche en movimiento.

Luego, si todo ello queda cubierto y resulta sancionable con la legislación actual… ¿qué puñetas nos está contando la DGT ahora? ¿no se han leído el código?.
Bueno, dejando en suspenso lo zoquetes que puedan ser algunos en dicha Dirección, lo que pretende esta nueva "amenaza" radicada en su "política del miedo" actual es, primero, dar un aviso de lo que se nos puede venir encima (cero distracciones: ni fumar, ni hablar con el acompañante, ni manejar la radio, ni el climatizador, etcétera) y segundo, cortar las alas a avisadores de radar que funcionen en comunidad, unos dispositivos que tras la prohibición sucia y rastrera de los detectores de radar, vienen mostrando una gran utilidad a la hora de conducir atentos.

Porque aunque han escusado la medida hablándonos de aquellos que comunican presencia policial por "whatsapp", ya sería coincidencia que tu grupete de amigos fuera a pasar por el mismo punto que tú poco tiempo después. Ahora bien, se puede dar, pero entonces… si llegas a casa y pones un mensaje del tipo "ola k ase. Radar en el pk. 12,2 de la A4235. Casi me lo como -carita apretando los dientes-. Musho cuidado -Carita guiñando un ojo-"… ¿Puede aparecer una pareja de la benemérita en mi casa para multarme?

Sé que en estos tiempos y en este país hay un desmedido afán por controlar la información, pero esto no cuela amigos, os vais a tener que buscar otra justificación.

Y otra cosa, si un piloto de avioneta está a punto de darse de frente con uno de los malditos helicópteros con Pegasus a bordo… ¿lo puede comunicar por radio o debe callar por si le quitan dos puntos de la licencia de vuelo?
No sé, pienso que se lo van a tener que mirar un poco más.

Creo que el acoso al conductor ya ha superado su punto de inflexión y, a partir de aquí, el tensar más la cuerda hasta convertirnos en burros con orejeras, comienza a proponer medidas que rozan lo patológico y argumentaciones que frisan con lo esquizofrénico.

Sobre nosotros recae la responsabilidad de no consentirles más tonterías... o tragárnoslo todo. Como dice un conocido mío, "Mansitos, mansitos, que nadie se salga de la raya ni pregunte por qué".







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