by AUTODOMINIS

Prueba del BMW 118i Sporthatch 3p

BMW 118i Sporthatch 3p

" ¿Cuánto te gusta conducir? "

Es pequeño, raro, caro y mal equipado. Sin embargo... ¡me encanta!




Reconozco que siempre fui injusto con la serie 1 de Bmw. En su lanzamiento no tuve oportunidad de probarlo, con lo que me tuve que hacer una idea a la luz del dossier de prensa que me fue entregado. Se trataba de un 5 puertas de apariencia extraña (ojos grandes, flancos como derretidos, remate abrupto…) con motores conocidos, una habitabilidad muy limitada y un precio que, a nada que lo equipases como su competencia, se acercaba peligrosamente al de un serie 3. A este coche lo consideré una obligación “marketiniana” de la marca para cubrir todos los segmentos, más que un verdadero Bmw en sí.
Qué equivocado estaba.

Y han tenido que pasar tres años, un restyling, tres nuevas carrocerías y el “Efficient Dynamics” para que, más maduro y mucho más experto, me ponga a sus mandos dispuesto a tragarme todos mis prejucios.
Quizá no todos, pues el serie 1 sigue siendo más caro que su competencia, más pequeño y peor equipado de cara al confort. ¿Raro?, ya no tanto, a fuerza de verlo por nuestras carreteras uno se acaba acostumbrando y hasta le termina gustando.

Lo que está claro es que Bmw ha decidido competir en otra dirección dentro del segmento. Si Audi, Ford, VW, Mercedes… nos ofrecen compactos a un precio razonable, de buen comportamiento, con un buen racimo de gadgets y un espacio interior casi a la altura del segmento superior, Bmw nos ofrece… conducir.
Es decir, una buena dosis de disfrute al volante con cada uno de los motores del pequeño 1 y, especialmente, con su configuración 3 puertas y coupé.
En esta ocasión, el modelo probado es un 118i de 143 cv y paquete M (que vale mucho la pena, lo anticipo), con muy pocos kilómetros, muy buena pinta, y mucho placer por ofrecer a su conductor a un precio “casi” razonable.



Lo primero que llama la atención al montar en el coche es la ausencia de marco en sus ventanillas, que bajan automáticamente un dedo al abrir o al cerrar para que el acople sea perfecto. Es un detalle nimio sí, pero nos enseña que en Bmw se han preocupado de hasta el más nimio de los detalles. El coche es bajito, con lo que más que subir, te dejas caer en sus fantásticos asientos deportivos con regulación eléctrica de apertura de pétalos y tapizado mixto de tela y cuero. Buscas tu postura y en dos movimientos parece que has conducido este coche toda tu vida. Ante ti un grueso volante de tres radios, y al alcance de tu mano derecha, una corta palanca de cambios. Mirando ambos elementos no puedes evitar reparar en un detalle “golfo” de los bávaros: no hay ni mandos de la radio en el volante ni climatizador. Para este motor, ambos accesorios se pagan aparte. Un poco cicuta, la verdad.

La visibilidad trasera no es buena, pero tampoco es mala, y la delantera te deja ver un buen tramo de morro a nada que midas más de 1,75. El techo, siendo yo grandecito, queda a más de dos dedos de mi (cada vez menos frondosa) cabellera.

Sigo mirando el salpicadero hasta que casi tengo que guiñar los ojos con grima. La calidad de los materiales empleados es inversamente proporcional a la calidad de sus ajustes. Si éste último punto es excelente, los plásticos empleados son duros y malos con avaricia. Tanto en la parte baja como superior de la consola (especialmente la cúpula de la instrumentación) tenemos unos guarnecidos que ni un Renault Twingo. En fin, al menos la parte media con su banda decorativa imitación aluminio está mejor resuelta.
También está bien resuelta la cantidad de huecos para dejar cosas. Una guantera de tamaño aceptable, receptáculos generosos en las puertas, bajo el apoyabrazos central… ¿Y el maletero? 330 litros muy aprovechables. Pequeño, pero “apañao”.
Y las plazas traseras más de lo mismo. No limitan su uso a niños, pues la altura del techo es considerable, pero el espacio para las piernas es algo limitado.



Bueno, pues arrancamos. Suena a “motor pequeño”. Acostumbrado al fantástico sonido de los seis cilindros de la marca, este se me queda escaso. Metemos primera accionando una palanca de buen guiado que marca el ritmo a una caja de cambios más rápida que precisa y nos ponemos en marcha.
Circulamos a un ritmo aceptable por una carretera secundaria cuando, no sé, “una extraña sensación” nos invita a pisar un poquito más… y más… y más…
El cochecillo va de escándalo. Se mete en las curvas con un leve toque de volante y sale de ellas como una exhalación con un pequeño y divertido sobreviraje pidiendo más guerra. Lástima que su motor no dé tanto de sí como su chasis, pero sólo me imagino cómo puede ir el 130i… y me acuerdo del Z3 coupé.
¡Olvidad al Z4! ¡La serie 1 es su digno sucesor!

Animado por su aplomo y por lo “escaso” de su par y potencia, desconecto las ayudas electrónicas. Las derrapadas ahora empiezan a ser frecuentes, pero no “cosa seria”. El coche se coloca con un cotravolanteo rápido de su –quizá demasiado blanda- dirección. Y a seguir disfrutando con seguridad.
En autopista, sin mácula. Bien aplomado. Rápido, buena aceleración y recuperaciones dignas para ser un atmosférico de gasolina con 1.995 cc (sí, igual que el 120i, el cuál logra sus 170 cv en base a la mágica electrónica).
La suspensión M: Una gozada. Comprometida con el confort y la deportividad a un 40/60%, yo diría. Los frenos muy correctos y con alta resistencia al cansancio.
Respecto a su sed de carburante, el consumo se mantiene estable en 8 litros y pico. Muy lejos de los frugales 6 que anuncia Bmw… siendo malo. Porque es que hasta ahora no le he dado la más mínima “chance” al antes mencionado “Efficient Dynamics”. Estos “ED” es el conjunto de medidas y sistemas del que Bmw dota a sus coches con el fin de mejorar el consumo y disminuir las emisiones. Lo bueno es que, el conductor puede decidir como cuánto de “ED” quiere, y si es verdad que no podemos evitar que el alternador se desacople o las toberas de aire frontales se cierren… podemos no hacer ni caso al display que en el cuadro nos indica en qué marcha debemos ir para ahorrar combustible o apagar el sistema “Start and Stop” que nos apaga el motor en los semáforos.
Si somos buenos y seguimos a rajatabla las indicaciones de marcha y permitimos que el motor se pare en cada “disco” (vuelve a arrancar al pisar el embrague para insertar marcha) yo he visto los 6,3 l/100kms. Una marca realmente buena a costa de disfrutar “más bien poco” de todo lo que permite disfrutar este coche.



Ahora, la parte del león: el precio. Hablamos de un 118i 3 puertas, un poco pequeño pero bien resuelto, con paquete M, sensor de aparcamiento trasero, faros y limpias automáticos, teléfono y alarma. Todo por 27.500 euros, lo que le aleja por lo alto unos 10.000 euros de un Ford Focus gasolina equivalente mucho más práctico, de comportamiento intachable y mejor equipamiento; 6.000 euros de un Golf 1.4 TSI con extraordinario pedigrí o 2.000 más caro que el insulso pero efectivo Audi A3.
Tú decides. ¿Cuánto te gusta conducir?


NUESTRA NOTA: 7.5
Valoracion prueba 7.5
Cosas a favor

Comportamiento dinámico deportivo
Consumo
Acabados

Cosas en contra

Equipamiento algo pobre
Precio
Visibilidad trasera

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 1.995 c.c.
  • Potencia: 143 CV CEE
  • Par: 19,3 mkg
  • Tracción: trasera
  • Caja de cambios: manual 6 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 422/175/143 cms
  • Peso: 1.340 kgs
  • Ruedas: 195/55R16
  • Maletero: 330 L
  • Cap. Depósito: 50 L
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 210 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 8,7 seg
  • Consumo medio oficial: 5,9 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, EBD, ESP, TCS, CBC, DBC, 6 airbags, asiento trasero abatible, cierre centralizado, equipo de audio CD, volante regulable de cuero, faros antiniebla, ordenador, retrovisores eléctricos, arranque start/stop...

"Bonus Gallery"
Fotografías del BMW 118i Sporthatch 3p

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