Renault Symbioz Full Hybrid E-Tech 160
" Más que lo aparente "
El Symbioz de Renault surge para ocupar el peldaño intermedio en la gama entre el compacto Captur y el SUV Austral. Un modelo que, partiendo del más pequeño, puede satisfacer a los que buscan algo más.
Lo aparente es más que obvio: el Symbioz es un Captur más grande. De hecho, 17 centímetros más largo. Y sin embargo, sería un error quedarse sólo ahí.
Porque simplemente a nivel de imagen, el Symbioz, con sus 4,41 cms de punta a punta resulta un modelo más armónico, más equilibrado en sus formas que el propio Captur del que deriva, al que siempre pensé que le faltaba “algo”.

Si bien el frente es similar entre ambos modelos, muy atractivo si se escoge este acabado Esprit Alpine, en el lateral la cosa cambia con una líneas de fuerza que toman mayor protagonismo al llevarnos a un tercer volumen truncado, más allá del pilar C muy bien resuelto en términos estético y dinámicos.
Y luego está la zaga, llena de expresión con esos pliegues laterales y esos pilotos rasgados, amén de los bajos en contraste con la carrocería. Si echo algo de menos es una doble salida de escape –auténtica- a la izquierda del paragolpes para redondear su “espíritu deportivo”, al menos en este acabado.

También tengo que dar por bueno el comentario que me hizo un amigo al verlo aparcado en batería en nuestro garaje: “Parece un Golf, tío”, me dijo. De inicio yo no lo vi así, pero a medida que pasaban los días sí que le encontré, en su vista trasera, cierta similitud con el modelo de Wolfsburgo. En plan un “Golf Allterrain” o algo de ese estilo. Al final, todos los coches se acaban pareciendo, sin entrar en el terreno de las copias asiáticas, que eso es ya “harina de otro costal”…
En el interior nos volvemos a encontrar con el mencionado Captur. Lo que no es malo. Es un interior bien resuelto y vistoso, con materiales simplemente correctos pero muy buenos ajustes y tacto agradable.

La instrumentación es digital, mínimamente configurable y varía su color en función de la hora del día. Curioso. El volante observa la multifunción para los controles de velocidad pero el mando satélite para el audio sigue ubicado tras él, decisión que aplaudo. Porque si algo funciona, no hay motivo para cambiarlo. O bueno, sí según otras marcas: hacerlo más barato.
También aplaudo la decisión de incluir una botonera al lado izquierdo del volante en el que una de sus funciones es apagar los molestísimos avisos sonoros de ADAS como el control de carril o el avisador de límites de velocidad. Un completo y absoluto incordio que estorba más que ayuda en todos y cada uno de los coches modernos probados.
Y por supuesto, el accesorio más “Premium” de todos es la bonita botonera cromada en la franja baja de la gran pantalla central multimedia. Te hace la vida mucho más fácil y además, resulta estéticamente agraciada.
Del mencionado multimedia diré que son 10,4 pulgadas de pantalla, con el sistema operativo Android Auto 12 (pero que soporta Apple Car Play inalámbrico) con un buen rendimiento, un buen catálogo de aplicaciones y un interfaz sencillo. Mención aparte merece el equipo de sonido, cuya “experiencia ambiental” ha sido diseñada por el mismísimo Jean Michel Jarre.
Más allá del consabido cargador de móvil por inducción de encuentra la palanca de cambios. Renault también se apunta a la moda minimalista pero sin llegar al extremo de, por ejemplo, Stellantis, cuyo mando es más una pestaña que otra cosa. Aquí sobresale una especie de polo de regaliz puesto en pie y encajado en el túnel de transmisión. Suficiente.

Los asientos en esta versión Alpine tienen un diseño elegante, son muy envolventes, de buen mullido y de tamaño generoso. La postura al volante es buena, con gran visibilidad y las rodillas ligeramente flexionadas. Tal vez el volante esté algo tendido para mi gusto, pero reconozco que esa posición ayuda al manejo en maniobras a baja velocidad.
Pasamos a las plazas posteriores y, donde esperaríamos encontrarnos con más espacio merced a la talla alargada del coche, nos topamos con lo mismo. O tan poquito más que apenas se nota. Siguen siendo unas plazas capaces y suficiente para alojar dos adultos, yendo tres netamente apretados pues su cota en anchura es ciertamente escasa. A lo largo y alto no hay problema, porque la butaca es deslizable (hasta 16 cms) y de nuestra cabeza hasta el techo, panorámico en nuestro caso y con oscurecimiento electrocrómico, hay más de tres dedos en ocupantes con talla de 1,85 m, que eran los que teníamos más a mano.
El suelo es casi plano, lo que ayuda a colocar los pies con comodidad, hay salidas de aire y un par de tomas USB tipo C.

Ah, y redecillas en los respaldos de los asientos delanteros.
Así, si como digo los materiales empleados de puertas adentro son duros y plasticosos, el planteamiento y equipamiento de este Symbioz lo aleja de ser un “Low Cost”, como algunos pudieran pensar. Sobre todo visto su más que interesante precio, del que luego hablaremos.
El maletero es netamente más grande que el del Captur. Aquí la diferencia se nota y se nota a lo grande. En esta versión E-Tech Full Hybrid, que incluye una batería sobre el eje trasero, e incluso con la posición más retrasada de los asientos, nos quedan unos buenos 434 litros de capacidad, que pueden llegar a los 548 en la posición de asientos más avanzada.
Y de regalo, bajo el piso. Un rueda de repuesto de emergencia. Que creo que es opcional.
Y apertura motorizada del portón, claro.

Hablando de motorizaciones vamos con la mecánica de este Symbioz. Conocida… pero no tanto.
Esta versión Full Hybrid E-Tech 160 es el remplazo de la híbrida de 145 anterior. Su planteamiento es similar con un motor de combustión, dos eléctricas y una batería pero hay cambios en lo sustancial, el propulsor térmico, que pasa de ser un modesto 1.6L de 94CV a un más adecuado 1.8L de 108, con una inyección directa y ciclo Atkinson (válvulas abiertas más tiempo, reflujo de gases, mejor compresión y aprovechamiento de la energía), distinto al Otto empleado en la versión extinta.
¿En qué se traduce esto? Pues que el coche va “más fino”, se le nota más “lleno” a cualquier régimen y consume menos. De hecho fue muy difícil pasar de los 6 litros de media a lo largo de nuestros días de pruebas. De hecho, lo más normal en nuestro uso cotidiano (40% urbano/40% carretera secundaria y 20% autopista) fue que el ordenador arrojara medias inferiores a los 5 litros de consumo (+/- 2% de error registrado).

El apoyo eléctrico es clave.
Mediante su pequeña batería de 1,4 kwh, algo más grande que la anterior, puede mover el coche por sí mismo cerca de 1.000 metros, pero es más importante la ayuda que presta en aceleraciones o maniobras. En esos pequeños detalles es donde los híbridos “clásicos” marcan su valiosa diferencia. Que luego la autopista se les atraganta, también es verdad, registrando el “Symbi” consumos instantáneos a velocidad elevada sostenida ligeramente superiores a los 8 litros.
Por su parte, los 160 CV de potencia combinada son más que suficientes para lanzar el coche a ritmo alegre pero, eso sí, sin lograr prestaciones especialmente brillantes.

La caja de cambios es la “rara” de Renault llamada “multimodo”, que carece de embrague y sincronizadores. No es un variador continuo pero se le parece, con la rémora de la sensación de esfuerzo y sobre régimen que puede producir, en ocasiones, en el motor. Y eso se traduce en ruido en el interior, porque el Symbioz no es un coche especialmente bien aislado. Es más, me había parecido bastante malo, pero me acabo de bajar de un Dacia Bigster y… joé, la diferencia es notable (a favor del Renault).

Por lo demás, la forma de moverse de este Symbioz es ligeramente distinta a la de un Captur. El coche disfruta de mayor aplomo y agrado de uso. Es tranquilo sin llegar a ser torpe y resulta mucho más confortable sea cual sea la circunstancia. Me atrevería a decir que, siendo “el mismo coche”, sí que se percibe como “superior” en el aspecto dinámico. Al menos, y esto conviene aclararlo, en este acabado.
Y todo por un precio nada desorbitado. Son 33.950 euros (junio 2026) con un equipamiento más que destacable, al que yo añadiría el sistema de sonido Harman Kardon (por lo de Jean Michel Jarre) y el el techo “Solarbay” por lo chulo que resulta. Es un “SUV compacto ampliado” con una mecánica híbrida a la última, bajos consumos, capacidad notable y muy versátil. Desde luego, merece la pena pagar lo poquito más que vale respecto a un Captur para sacarlo del entorno urbano en compañía y con el maletero cargado.
Porque simplemente a nivel de imagen, el Symbioz, con sus 4,41 cms de punta a punta resulta un modelo más armónico, más equilibrado en sus formas que el propio Captur del que deriva, al que siempre pensé que le faltaba “algo”.

Si bien el frente es similar entre ambos modelos, muy atractivo si se escoge este acabado Esprit Alpine, en el lateral la cosa cambia con una líneas de fuerza que toman mayor protagonismo al llevarnos a un tercer volumen truncado, más allá del pilar C muy bien resuelto en términos estético y dinámicos.
Y luego está la zaga, llena de expresión con esos pliegues laterales y esos pilotos rasgados, amén de los bajos en contraste con la carrocería. Si echo algo de menos es una doble salida de escape –auténtica- a la izquierda del paragolpes para redondear su “espíritu deportivo”, al menos en este acabado.

También tengo que dar por bueno el comentario que me hizo un amigo al verlo aparcado en batería en nuestro garaje: “Parece un Golf, tío”, me dijo. De inicio yo no lo vi así, pero a medida que pasaban los días sí que le encontré, en su vista trasera, cierta similitud con el modelo de Wolfsburgo. En plan un “Golf Allterrain” o algo de ese estilo. Al final, todos los coches se acaban pareciendo, sin entrar en el terreno de las copias asiáticas, que eso es ya “harina de otro costal”…
En el interior nos volvemos a encontrar con el mencionado Captur. Lo que no es malo. Es un interior bien resuelto y vistoso, con materiales simplemente correctos pero muy buenos ajustes y tacto agradable.

La instrumentación es digital, mínimamente configurable y varía su color en función de la hora del día. Curioso. El volante observa la multifunción para los controles de velocidad pero el mando satélite para el audio sigue ubicado tras él, decisión que aplaudo. Porque si algo funciona, no hay motivo para cambiarlo. O bueno, sí según otras marcas: hacerlo más barato.
También aplaudo la decisión de incluir una botonera al lado izquierdo del volante en el que una de sus funciones es apagar los molestísimos avisos sonoros de ADAS como el control de carril o el avisador de límites de velocidad. Un completo y absoluto incordio que estorba más que ayuda en todos y cada uno de los coches modernos probados.
Y por supuesto, el accesorio más “Premium” de todos es la bonita botonera cromada en la franja baja de la gran pantalla central multimedia. Te hace la vida mucho más fácil y además, resulta estéticamente agraciada.
Del mencionado multimedia diré que son 10,4 pulgadas de pantalla, con el sistema operativo Android Auto 12 (pero que soporta Apple Car Play inalámbrico) con un buen rendimiento, un buen catálogo de aplicaciones y un interfaz sencillo. Mención aparte merece el equipo de sonido, cuya “experiencia ambiental” ha sido diseñada por el mismísimo Jean Michel Jarre.
Más allá del consabido cargador de móvil por inducción de encuentra la palanca de cambios. Renault también se apunta a la moda minimalista pero sin llegar al extremo de, por ejemplo, Stellantis, cuyo mando es más una pestaña que otra cosa. Aquí sobresale una especie de polo de regaliz puesto en pie y encajado en el túnel de transmisión. Suficiente.

Los asientos en esta versión Alpine tienen un diseño elegante, son muy envolventes, de buen mullido y de tamaño generoso. La postura al volante es buena, con gran visibilidad y las rodillas ligeramente flexionadas. Tal vez el volante esté algo tendido para mi gusto, pero reconozco que esa posición ayuda al manejo en maniobras a baja velocidad.
Pasamos a las plazas posteriores y, donde esperaríamos encontrarnos con más espacio merced a la talla alargada del coche, nos topamos con lo mismo. O tan poquito más que apenas se nota. Siguen siendo unas plazas capaces y suficiente para alojar dos adultos, yendo tres netamente apretados pues su cota en anchura es ciertamente escasa. A lo largo y alto no hay problema, porque la butaca es deslizable (hasta 16 cms) y de nuestra cabeza hasta el techo, panorámico en nuestro caso y con oscurecimiento electrocrómico, hay más de tres dedos en ocupantes con talla de 1,85 m, que eran los que teníamos más a mano.
El suelo es casi plano, lo que ayuda a colocar los pies con comodidad, hay salidas de aire y un par de tomas USB tipo C.

Ah, y redecillas en los respaldos de los asientos delanteros.
Así, si como digo los materiales empleados de puertas adentro son duros y plasticosos, el planteamiento y equipamiento de este Symbioz lo aleja de ser un “Low Cost”, como algunos pudieran pensar. Sobre todo visto su más que interesante precio, del que luego hablaremos.
El maletero es netamente más grande que el del Captur. Aquí la diferencia se nota y se nota a lo grande. En esta versión E-Tech Full Hybrid, que incluye una batería sobre el eje trasero, e incluso con la posición más retrasada de los asientos, nos quedan unos buenos 434 litros de capacidad, que pueden llegar a los 548 en la posición de asientos más avanzada.
Y de regalo, bajo el piso. Un rueda de repuesto de emergencia. Que creo que es opcional.
Y apertura motorizada del portón, claro.

Hablando de motorizaciones vamos con la mecánica de este Symbioz. Conocida… pero no tanto.
Esta versión Full Hybrid E-Tech 160 es el remplazo de la híbrida de 145 anterior. Su planteamiento es similar con un motor de combustión, dos eléctricas y una batería pero hay cambios en lo sustancial, el propulsor térmico, que pasa de ser un modesto 1.6L de 94CV a un más adecuado 1.8L de 108, con una inyección directa y ciclo Atkinson (válvulas abiertas más tiempo, reflujo de gases, mejor compresión y aprovechamiento de la energía), distinto al Otto empleado en la versión extinta.
¿En qué se traduce esto? Pues que el coche va “más fino”, se le nota más “lleno” a cualquier régimen y consume menos. De hecho fue muy difícil pasar de los 6 litros de media a lo largo de nuestros días de pruebas. De hecho, lo más normal en nuestro uso cotidiano (40% urbano/40% carretera secundaria y 20% autopista) fue que el ordenador arrojara medias inferiores a los 5 litros de consumo (+/- 2% de error registrado).

El apoyo eléctrico es clave.
Mediante su pequeña batería de 1,4 kwh, algo más grande que la anterior, puede mover el coche por sí mismo cerca de 1.000 metros, pero es más importante la ayuda que presta en aceleraciones o maniobras. En esos pequeños detalles es donde los híbridos “clásicos” marcan su valiosa diferencia. Que luego la autopista se les atraganta, también es verdad, registrando el “Symbi” consumos instantáneos a velocidad elevada sostenida ligeramente superiores a los 8 litros.
Por su parte, los 160 CV de potencia combinada son más que suficientes para lanzar el coche a ritmo alegre pero, eso sí, sin lograr prestaciones especialmente brillantes.

La caja de cambios es la “rara” de Renault llamada “multimodo”, que carece de embrague y sincronizadores. No es un variador continuo pero se le parece, con la rémora de la sensación de esfuerzo y sobre régimen que puede producir, en ocasiones, en el motor. Y eso se traduce en ruido en el interior, porque el Symbioz no es un coche especialmente bien aislado. Es más, me había parecido bastante malo, pero me acabo de bajar de un Dacia Bigster y… joé, la diferencia es notable (a favor del Renault).

Por lo demás, la forma de moverse de este Symbioz es ligeramente distinta a la de un Captur. El coche disfruta de mayor aplomo y agrado de uso. Es tranquilo sin llegar a ser torpe y resulta mucho más confortable sea cual sea la circunstancia. Me atrevería a decir que, siendo “el mismo coche”, sí que se percibe como “superior” en el aspecto dinámico. Al menos, y esto conviene aclararlo, en este acabado.
Y todo por un precio nada desorbitado. Son 33.950 euros (junio 2026) con un equipamiento más que destacable, al que yo añadiría el sistema de sonido Harman Kardon (por lo de Jean Michel Jarre) y el el techo “Solarbay” por lo chulo que resulta. Es un “SUV compacto ampliado” con una mecánica híbrida a la última, bajos consumos, capacidad notable y muy versátil. Desde luego, merece la pena pagar lo poquito más que vale respecto a un Captur para sacarlo del entorno urbano en compañía y con el maletero cargado.
NUESTRA NOTA: 8.5
Cosas a favor
Consumo muy bajo
Maletero grande
Cómodo, versátil y bien equipado
Cosas en contra
Plazas traseras sólo correctas
Rumorosidad mecánica
Mucho plástico duro

MOTOR
- Cilindrada: 1.789 c.c.
- Potencia: 159 CV CEE
- Par: 265 NM
- Tracción: delantera
- Caja de cambios: automática múltiples relaciones

Dimensiones
- Largo/ancho/alto: 441/179/157 cms
- Peso: 1.465 kgs
- Ruedas: 225/45 R19
- Maletero: 548 l
- Cap. Depósito: 48 l

Prestaciones
- Velocidad máxima: 180 km/h
- Aceleración 0-100km/h: 9,1 seg
- Consumo medio oficial: 4,4 l/100 kms

Equipamiento
- Equipamiento: ABS, BAS, EDB, ESP, TCS, 6 airbags, sistema de frenado de emergencia, control de velocidad activo, control de carril, cámara de marcha atrás con alerta de tráfico cruzado, climatizador bizona, navegador, instrumentación digital, faros LED, apertura y arranque sin llaves, pantalla multimedia de 10,4", lunas traseras oscurecidas, conectividad apple/android, sistema de ayuda al aparcamiento, portón trasero eléctrico...







































