by AUTODOMINIS

Prueba del Citroen C4 2.0HDi Exclusive

Citroen C4 2.0HDi Exclusive

" Cuatro ces para el ce cuatro "

Cómodo en el rodar, competitivo en motores, completo en materia de confort y seguridad, y coqueto en sus líneas y acabados. Con el nuevo C4 Citroen ofrece una calidad, una tecnología y un nivel de confort ausentes en su predecesor.




Es verdad, visto desde fuera este C4 juega con ventaja. No todo lo que veis y que realza su estética es de serie. Por ejemplo las preciosas llantas de 18”, el techo panorámico en negro, la pintura metalizada roja “manzana de caramelo”, los faros bixenon direccionales… pero con todo, la factura a pagar nunca será excesivamente abultada como para desistir en el empeño… de tener un coche tan aparente como el que apreciáis en las fotos.

Su línea no es rompedora, el antiguo C4 resultó más rompedor en este aspecto, pero para los que quieran ir un paso más allá sin salirnos de la marca, y a falta de variante 3 puertas, el doble chevron nos ofrece el exclusivo DS4 para los más sibaritas.



No obstante, seguro que las formas proporcionadas de este coche, con su largo morro rematado en un bajo y prominente spoiler, su gran superficie lateral acristalada y su zaga rematada con maestría, satisfacen el gusto de la mayoría. Entre los que lo han visto
el juicio es unánime: no enamora, pero atrae lo suyo.



Pasamos al interior y más de lo mismo. La tapicería de cuero (parcial) y el navegador lo pagamos aparte, y nos lo podríamos ahorrar de no ser porque viene en el mismo pack (pack exclusive) que los faros bixenon direccionales, y las llantas de 18 anteriormente aludidas, amén del detector avisador de ángulos muertos en el retrovisor y un equipo Hi-Fi francamente bueno. El precio por hacer de tu Exclusive más Exclusive todavía es de 2.809 euros. Parece caro pero visto lo que te dan, merece la pena (en otras marcas por ese importe te llevas el cuero y el xenon, a lo sumo).

El caso es que nos sentamos a los mandos no sin antes cerrar la puerta del conductor… con la primera -y negativa- sorpresa: tras el portazo algo vibra y suena a lata. Mierda. ¡Con la buena pinta que tiene este coche y han ahorrado en tornillos! Posteriormente para mi tranquilidad –y la tuya si estás pensando en su compra- se descubrió que lo que sonaba y vibraba era la placa de matrícula trasera, cuyos anclajes no estaban todo lo bien apretados que deberían. Menos mal. Por un momento se me pasó por la cabeza la imagen de ese Citroen Visa de antaño en el que sonaba todo menos la radio…

Bueno, como digo me siento a sus mandos y una vez acomodado en sus grandes asientos disfruto de la visión de un salpicadero “de categoría”. Plásticos blandos por doquier, botones claros y agrupados por módulos, instrumentación razonablemente completa y un volante… que al fin ha olvidado el centro fijo para moverse todo a una como toda la vida.



Yo, lo del anterior volante no me lo pude explicar nunca. No aportaba nada. Lo que este nuevo aro aporta son nueve mil (9.000) botones y cuatro mil (4.000) roscas para manejar todas las funciones imaginables del coche. Van bien, pero cuesta no perderse entre menús y submenús y dar al primer vistazo con el botón correcto que pulsar. Por no hablar de las roscas, con un tacto pensado para pulgares delicados (más de una décima parte de un cuarto de giro y en lugar de pasar una canción saltarás 5 seguidas). Afortunadamente el mando que cambia de color la iluminación del cuadro (de blanco a azul oscuro pasando por toda la gama intermedia) es tan netamente instintivo como el del perfumador también presente en este modelo.

A la izquierda del volante tenemos más botones en forma de apertura remota del depósito de combustible, la desconexión del ESP, el parktronic para ponerlo y quitarlo a nuestro gusto, el avisador de ángulo muerto y el de cambio de carril. Estos son dos sistemas que en este coche pasan desapercibidos mientras que en otras marcas (Ford) y otros modelos (Focus) son usados como "lo más de lo más" del coche. O como si fuera novedad, invención propia o revolución en la conducción. Pues vale. A este C4 no le hace falta presumir de un equipamiento que, dicho sea de paso, en otras marcas es opcional (Ford) y en ésta, de serie en su mayoría. Por cierto, muy bueno lo del medidor de espacios para aparcar en paralelo (de serie también). En un principio pensé que buscaría huecos tan grandes como para no pillarse los dedos, pero sus sensores laterales afinan la búsqueda recomendando espacios en los que por cada lado apenas sobran tres dedos (y en los que de otra manera yo jamás hubiera aparcado teniendo el “convencimiento absoluto” de no caber en ellos).



Respecto a la practicidad, que hoy en día no es otra cosa que tener huecos donde dejar objetos, el Citroen viene servido. Hay guanteras en las puertas, una bandejita generosa bajo el salpicadero, otra más escueta tras la palanca de cambios, una más con posavasos después del mando del freno de mano eléctrico y otra ya bajo el apoyabrazos central con las conexiones USB y tal escondidas. La postura al volante es correcta, quizá algo elevada, y la visibilidad aceptable a excepción de la trasera, ya que la luna, de puro pequeña y de puro tintada dificulta la observación a través de ella.

Las plazas traseras, sin ser para tirar cohetes, albergarán sin problemas a tres adultos de talla media. Es cierto que el montar la opción de techo panorámico condiciona en tres centímetros la altura, pero, a falta de probar una unidad sin él, diré que la pérdida tampoco es drástica y se soluciona peinándose para atrás con gomina.
El maletero presenta unas formas bastante regulares y su capacidad está en la media. En la media de los que llevan un subwoofer de gran tamaño a un lado y una linterna portátil al otro (genial idea). Asientos abatibles asimétricamente y trampilla portaesquís, por cierto.



Pero bueno, llega el momento de ponerse en marcha habiendo previamente seleccionado los parámetros clave para la conducción, a saber, tono de intermitentes “Urban jungle” (hay cuatro disponibles), color blanco de esferas y azul pálido de dígitos, masaje suave en el asiento (de serie) y perfume de intensidad media. Atmósfera perfecta. Vamos a la carretera.

Lo primero que se percibe al iniciar la marcha es nada y luego un poco menos. La suavidad y el aislamiento han sido las premisas fundamentales a la hora de crear este coche, y de no ser por las ruedas sobredimensionadas con las que contamos, de poco nos íbamos a enterar. Pero no nos llamemos a engaños, no estamos ante una “alfombra voladora” Citroen del tipo del C6, no, la sensación es más de “creo que he cogido un bache” y no “¿Bache? ¿Qué bache?” de su hermano mayor. No nos olvidemos que aquí no contamos con la fenomenal suspensión neumática y son unos triángulos transversales con muelles helicoidales y estabilizadora trasera los que han de realizar el trabajo.



Y lo hacen suavemente. Más incluso que el Lexus CT del que me acabo de bajar. Lo malo, es que una vez que aparecen curvas reviradas con fuertes apoyos aparecen las inevitables inercias, y su carrocería se inclina más de la cuenta. Nada preocupante, de hecho, bastante previsible. En autopista y/o carretera abierta sus blandos amortiguadores no merman su aplomo, si bien la dirección no es todo lo directa que nos hubiera gustado a estas alturas. A lo mejor es por su volante achatado.

Los frenos sí merecen buena nota. Al tener que detener el coche lanzado con el motor que nos ocupa, la gente de Citroen pensó que mejor prescindir de los cicateros discos del resto de la gama menos potente y montar los de su hermano C4 THP de 156 CV, lo que es todo un acierto. Potencia de detención y resistencia fuera de sospechas en uso normal (que un compañero se quejó de ellos… en circuito. Y digo yo, ¿Cuántos C4 Hdi has visto tú en un circuito? Es que hay pruebas que yo no entiendo, de verdad).

El sistema de aviso de ángulo muerto funciona, y con sus lucecitas avisa con tiempo de lo que hay y no vemos, el de advertencia de cambio involuntario de carril hace lo suyo agitándonos si pisamos la línea o serpenteamos sin dar el intermitente. El masaje, bien, gracias.



El motor me había gustado ya cuando lo probé en el Peugeot 3008, y en este coche, más bajito y algo más ligero, me ha gustado más todavía. Es potente, suave y muy consistente dando lo mejor de sí entre las 2.000 y las 3.500 rpm. Aguanta las marchas largas sin complejos (con una relación final de de 4,06 gracias a una sexta bien medida) brindando buenos adelantamientos y convincentes recuperaciones con un consumo contenido que en nuestra prueba marcó los 6,1 litros de media. Es verdad que en frío fuera del coche algo suena, y que la versión reservada para el DS4 de 163 CV y transmisión automática va más fina, pero a este conjunto motriz cuesta sacarle pegas.
Incluso sus pérdidas de tracción puntuales cuando mete todo el par en poco tiempo y subvira, resultan gratificantes, por sentir que aunque viajemos suaves, estamos vivos.

Y todo por 25.100 euros más extras (interesantes paquetes a buen precio) como ya dije.
En línea con la competencia, la cual lo ataca con un Renault Megane muy bueno sin parecerlo, un 308 de Peugeot remozado, de enorme calidad pero más soso, un Opel Astra de concepción francamente más deportiva, y un Ford Focus que antes era dinámico y ahora es una feria de lucecitas y tecnología (opcional). Por no hablar de japoneses y coreanos que aprietan -y mucho- el segmento a la vez que lo animan.
Pero tal vez su competencia directa la tenga en su propia gama y se llame C4 1.6 Hdi, con el mismo equipamiento, parco en consumo y 112CV que son más que suficientes. 5.000 euros más barato y tan cómodo, competitivo y coqueto sí, pero sin caer en el axioma de “mejor que sobre que no que falte”, me atrevería a decir que es bueno, aunque en términos generales, no sea tan completo.


NUESTRA NOTA: 8.5
Valoracion prueba 8.5
Cosas a favor

Equipamiento de serie y opcional
Confort de marcha
Calidad percibida

Cosas en contra

Visibilidad trasera
Freno de mano lento
Suspensión blanda

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 1.997 c.c.
  • Potencia: 150 CV CEE
  • Par: 34,6 mkg
  • Tracción: delantera
  • Caja de cambios: manual 6 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 432/178/148 cms
  • Peso: 1.395 kgs
  • Ruedas: 225/45R18 op.
  • Maletero: 408 l
  • Cap. Depósito: 60 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 207 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 8,6 seg
  • Consumo medio oficial: 4,9 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, BAS, EDB, ESP, TCS, 6 airbags, control y regulador de velocidad, bluetooth, toma USB, climatizador, faros antiniebla, sensor de luces y limpias, lunas tintadas, freno de mano eléctrico, asientos delanteros con masaje, llantas de 17", sensor de parking delantero y trasero con medidor de espacio, asistente de cambio de carril...

"Bonus Gallery"
Fotografías del Citroen C4 2.0HDi Exclusive

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