by AUTODOMINIS

Prueba del Chevrolet Captiva 2.2VDCi LTZ aut

Chevrolet Captiva 2.2VDCi LTZ aut

" Sin alardes "

Desde su lanzamiento en 2006 este todocamino apuntaba maneras de producto completo: Grande, cómodo, bien equipado, bien motorizado y a un precio asequible. Tras su reciente restyling, insiste en sus argumentos.


Durante mucho tiempo, el Captiva ha sido el más discreto de los todocaminos. No aparecía en las quinielas de casi ningún posible comprador, nadie apostaba por él… sin saber a ciencia cierta por qué. Sólo era después de ver uno por la calle desde, no sé, tu ventanilla del Ford Kuga, cuando la gente caía en la cuenta y decía “Mierda tío, ¿Por qué co*ones no he comprado ese coche? “. Quizá el lanzamiento de otros modelos a bombo y platillo copaban nuestra atención, quizá Chevrolet en España es demasiado joven como para ser tenida en cuenta, quizá el anterior modelo no era tan atractivo como el de ahora… o vete tú a saber por qué este Chevy siempre ha hecho tan poco ruido. Porque sin alardear en exceso, a este coche no le faltan motivos para sacar pecho.



Empezando por el final diré que su precio, incluso en esta versión LTZ cargada de equipamiento, queda fijado en unos “captivadores” 36.000 euros, mejorables con los suculentos descuentos que cada poco nos ofrece la marca (ahora, de 2.000 euros). Si a ello le sumamos unas dimensiones que le permiten contar con siete plazas y lo potente de su motor, su competencia se ve severamente afectada. Lo más parecido serían los Peugeot 4007/Mitsubishi Outlander/ Citroen C-Crosser, algo más escasos en rendimiento, o ya el Hyundai Santa Fe / Kia Sorento subiendo un poco el listón del precio.

Pero entre ellos, y de tapadillo, el Captiva reclama su hueco. Motivos no le faltan.
Tras su puesta al día esta primavera reafirma las bondades que lo hacen un coche completo. Para empezar, la estética.



Han sido dos o tres detalles (faros, pilotos, paragolpes, cromados, parrilla, llantas…), pero todos juntos renuevan plausiblemente el producto. Resulta atractivo, grande, contundente, dinámico y homogéneo. Nada destaca y nada pasa inadvertido. En este blanco perlado, con sus enormes ruedas de 19 pulgadas y sus pasos de rueda remarcados en plástico negro, el coche da una apariencia tan consistente como para ser tomado en serio.

En el interior, la cosa, aunque mejorada, es un poco distinta. Sus asientos son grandes, su cuero muy agradable y su dureza, la justa, pero la postura al volante es innecesariamente elevada en un coche ya de por sí alto. No es un defecto, pues a mucha gente gustará, pero una vez sentado al volante, merece ser tenido en cuenta.



Dicho volante y la instrumentación que hay detrás está bien, sencilla y completa. Sin fruslerías. Bien a secas. ¿Los plásticos? Eehh, ¿Pasapalabra? No, en serio, los materiales empleados no son malos, es decir, no son tan malos como aparentan sus paupérrimos ajustes. Quiero pensar que era un defecto de nuestra unidad, pero es que no había dos franquicias iguales en toda la consola central. Al menos, todo estaba fijado con cola en dosis de manga pastelera, pues todo el interior no ha emitído ni un solo ruidito, chasquido o chirrido tras la dura prueba a la que ha sido sometido, dentro y fuera de la carretera.

El equipamiento, por otro lado, es muy generoso, y ello conlleva un interior plagado de botones y un equipo multimedia que precisa de una tranquila lectura de manual hasta ser funcional del todo. Y “del todo” no es “completamente”. Es un sistema mejorable, pero bueno, es de serie. Entre tanto ordenador de a bordo a todo color, reproductor DVD-SD, asientos eléctricos calefactables… echo de menos un climatizador bizona. Y unos sensores de parking traseros que complementen la cámara de marcha atrás. Pero bueno, todo no se puede tener. También para Reyes me pido un sensor de luces que las encienda antes de acabar el túnel. Hasta ahí las quejas, pues todo lo demás es todo bueno.

El espacio en las plazas delanteras en más que suficiente, hay huecos en las puertas (incluso caben botellas de agua) , posavasos y una espaciosa guantera bajo el apoyabrazos.

En las plazas de atrás caben tres adultos sin muchos problemas, con un piso plano que ayuda a que el ocupante de la plaza central no tenga que castigar las espinillas de sus compañeros de banco buscando su sitio.



La tercera fila plegable es sorprendentemente capaz. Y confortable, según me dijo mi madre, que se encargó de probarla en un corto viaje acompañada de maletas.
Porque claro, el maletero, en su configuración de 7 plazas a duras penas puede con el equipaje de tan sólo uno de sus pasajeros. Mejor 6, que cupimos, y el equipaje –abundante- de todos ellos. Como detalle práctico, la apertura independiente del cristal –desde el mando- de la tapa del maletero.



Ya comentado todo ello llega el momento de mirar por la novedad que menos se ve y sin embargo más se ha mejorado: su apartado dinámico.

El motor, 2.2 diesel de 184CV se muestra más que suficiente nada más movernos. Con un girar nada escandaloso en ruidos y vibraciones, lanza el coche con facilidad a la búsqueda de autopistas o vías rápidas, que es donde se encuentra más a gusto.

Ello me lleva a hablar del chasis, donde dos milímetros marcan la diferencia.
Esa ridícula medida es la que ha engordado la estabilizadora trasera, consiguiendo un tren trasero mucho más aplomado y obediente. Si el anterior modelo acusaba cierta descomposición ante firmes muy rotos o exigentes carreteras, éste neutraliza la acción dejándose guiar por el tren delantero. Y guiar no quiere decir llevar, pues su condición de 4x4 permanente (es conectable en realidad, pero en modo auto también reparte par al tren trasero) le otorga cierta dosis de protagonismo a la salida de las curvas pisando a fondo, donde su propulsor, efectivamente propulsa el coche.
Lástima que su dirección no sea todo lo rápida que debería, pero cumple, como los frenos, o la suspensión, ojo, no tan blanda como muchos pensarían. Tiene un punto “deportivo” (sí, entre comillas) que junto con sus grandes ruedas marcan el comportamiento del coche, haciéndolo más dinámico… y algo más incómodo. Pero sarna con gusto, no pica, dicen.



Del cambio automático de 6 velocidades no puedo decir nada, que es de lo mejor que se puede decir de un cambio automático convencional. Pasa desapercibido. Lo que es una virtud.
Quizá lo que más me ha satisfecho de él sea la función “ECO”. Es la mejor que he probado, aprietas su botón… y nada cambia de manera apreciable. Ni la respuesta al acelerador, ni las leyes del cambio… ni apenas el consumo, que dicho sea de paso se mantuvo en unos fieles 8,2 litros a los largo de la prueba.
El cambio, por cierto, también cuenta con carril de manejo secuencial. Ya sabéis, ese lado con un + y un – que nadie maneja.
Como a nadie se le ocurrirá meter este coche por campo, pues no es un todo terreno al uso… pero como yo tampoco soy un probador cualquiera (quiera decir lo que quiera decir) sí decidí aventurarme un poco-mucho con el Captiva fuera de la carretera.

En este caso lo peor son sus ángulos, y sus ruedas, pues por motor, cambio y tracción puede con más de lo que yo pensé en su día. Aunque verdaderamente no esté pensado para ello, a este Chevrolet no se le atragantarán escapadas esporádicas por matorrales, tierra, barro y arena. Superó nuestra prueba de la “colina de hierba” con truco, ya que en esta época del año, estaba totalmente seca. Pero como digo, nos llevará lejos sea cual sea la carretera sin ser un verdadero offroad, o un Koleos, la auténtica revelación de los todocamino de las últimas pruebas.



Y en general el Captiva cumplirá con la mayoría de nuestras expectativas, o con todas, si tenemos en cuenta su precio. Me reafirmo en lo que ya dije tiempo atrás (en la prueba del Cruze y repetí en la del Orlando): Chevrolet está fabricando los coches más oportunos para quienes somos y el momento que vivimos. No son perfectos, ni lo pretenden. Y aunque lo fueran no lo dirían, harían discretamente su coche y esperarían a que nosotros lo descubriéramos, así, por lo “bajillo”.




NUESTRA NOTA: 8.5
Valoracion prueba 8.5
Cosas a favor

Relación precio/producto
Motor/cambio
Habitabilidad

Cosas en contra

Acabados interiores muy mejorables
Iluminación interior pobre
Lagunas de equipamiento

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 2.231 c.c.
  • Potencia: 184 CV CEE
  • Par: 40,8 mkg
  • Tracción: integral permanente
  • Caja de cambios: automática 6 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 467/185/175 cms
  • Peso: 1.978 kgs
  • Ruedas: 235/50R19
  • Maletero: 465 l
  • Cap. Depósito: 65 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 191 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 10,1 seg
  • Consumo medio oficial: 7,7 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, EDB, ESP, 6 airbags, climatizador, apertura luneta trasera independiente, bluetooth, asientos de cuero calefactables, navegador, cámara de marcha atrás, asiento del conductor eléctrico, control de velocidad, spoiler, volante multifunción, sensor de luces y lluvia, equipo de audio de 8 altavoces mp3 aux-in...

"Bonus Gallery"
Fotografías del Chevrolet Captiva 2.2VDCi LTZ aut

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