by AUTODOMINIS

Prueba del Renault Laguna Coupe 2.0DciGT

Renault Laguna Coupe 2.0DciGT

" Laguna deportiva "

Tras algún tiempo alejados del segmento coupé del mercado, hace un par de años Renault decidió recuperar terreno con un derivado de su berlina Laguna vestido en un traje mucho más chic. Desde entonces ahí anda peleando con la competencia alemana… que de momento le saca ventaja.


Muchos compañeros insisten en que el último coupé de Renault fue el excitante Fuego, que se extinguió allá por los años 80, pero yo recuerdo donde ellos olvidan un coche con sólo dos puertas y un rombo en su capó que marcó mi juventud: El Renault Alpine A610 V6 Turbo. Su última versión duró hasta 1995 y lo prohibitivo de su precio en nuestro mercado lo hizo casi invisible en las carreteras españolas.



Si del Renault Fuego me quedé con las ganas de conducirlo, sí que pude ponerme al volante del Alpine V6 en un par de ocasiones. El coupé de faros escamoteables y “todo atrás” (motor y tracción trasera) se ganó el apelativo de “el Porsche francés”, y bien lo merecía. Su tres litros sobrealimentado de 280CV rezumaba deportividad y su dura suspensión, dura dirección y precisa caja de cambios invitaban a buscar unos límites… que dada su configuración, rigidez del chasis y ausencia de ayudas electrónicas, no quedaban muy lejos. Al viajar se mostraba algo incómodo, pero gratificante. Un coche de culto, sin duda, con un lugar reservado en la historia por méritos propios.

Pues con el Laguna Coupé actual pasa lo mismo… pero al revés.
Más próximo por concepto al Renault Fuego, que derivaba del excelente R-18, este Laguna Coupé parece no buscar sitio entre los productos más temperamentales de la marca. Aunque quizá sí entre los más bellos.



Visto desde fuera su estampa gusta a todo tipo de público, que reconocen un mayor gusto por el detalle que entre los más exitosos pero menos trabajados modelos alemanes. Desde que se presentó en forma de concept (no recuerdo si en París) poco se modificaron sus líneas. Unas líneas que ya anunciaban un coche muy moderno y atractivo. Gran capó con gran rejilla, perfil en cuña, trasera maciza con pilotos pequeños y alargados, doble salida de escape, pasos de rueda traseros remarcados… un coche muy bien dimensionado y adornado, en el que sólo desentonan unas ópticas delanteras demasiado parecidas a las de la berlina de la que procede.



Pero eso, donde de verdad se nota, es en el interior.
Tan sólo una postura más baja y el no contar con los dos botones de elevalunas traseros en nuestra puerta le distinguen de un Laguna “a secas”. Lo demás, todo es igual. Y esto es bueno o malo según se mire. Personalmente nunca me gustó la consola de dicho Renault. El mando del climatizador es demasiado raquítico, la radio se podría manejar mejor, el control y limitador de velocidad están mal colocados, falta iluminación, faltan huecos y el cuadro y volante adolecen de una falta de gusto desconocida en la marca. En materiales, vista la competencia, a La Regiè le toca ponerse las pilas en sucesivas generaciones. De lo que no tengo queja alguna es de sus asientos. Amplios y cómodos en todas y cada una de sus cuatro plazas. Rasgo que parece trivial, pero que ya va indicando el carácter viajero del modelo.



Las plazas de atrás, como digo, son capaces de albergar dos adultos sin aspavientos. Y sin pelo, pues lo comprometido de su cota en altura nos hará prescindir del tupé a nada que peguemos las espalda al respaldo. Nada nuevo en un coupé. Es lo que tienen estos coches: que son para pasajeros bajitos. Respecto al acceso a estas plazas no tengo queja, las grandes puertas y el asiento deslizable dejan un notable paso franco a su interior.

Del maletero alabar su buena capacidad de carga, y criticar la altura que hay que franquear hasta alojar el equipaje en dicho hueco. Diseño manda.



Una vez puesto en marcha el propulsor 2.0dci de 180CV nos hace olvidar de un plumazo el V6 del Alpine. Suena indefectiblemente a diesel y vibra indisimuladamente como un diesel. Afortunadamente ninguna de las dos cosas lo hace en exceso una vez lanzado en carretera. Ya en movimiento el motor da buena muestra de poderío y refinamiento a partes iguales. Es un coche rápido, sin duda, pero no lo transmite. Una dirección blandengue y una suspensión claramente enfocada al confort aisla al conductor y crea una falsa sensación de falta de aplomo. Lo mismo sucede con su sistema de cuatro ruedas directrices “4RD-4Control”. Sin aportar una clara ventaja en maniobras a baja velocidad, en autopista y carretera da menos agilidad que lo que le quita en contundencia a su chasis a la hora de afrontar a buen ritmo una carretera de curvas.

Sin embargo, en vías secundarias no será esa tu principal preocupación (que tampoco es una preocupación como tal), sino el cambio de marchas. Y no por malo ni impreciso, pues no es ninguna de las dos cosas, sino porque su motor lo “da todo” a tan sólo 2.000 vueltas, por lo que andarás como un loco entre la segunda y la cuarta manejando la palanca clamando por un cambio automático.



Pero ese par (400NM) a tan poquito, sí que le otorga unas recuperaciones y adelantamientos fulgurantes. Lo cuál es, dadas las condiciones del tráfico actual, bastante importante. Los frenos cumplen en tacto y en distancias de detención quedando muy poco por detrás de la berlina equivalente que, dicho sea de paso, pesa más de 100kgs menos.

El consumo durante la prueba se mantuvo en unos razonables 7,6 litros a los 100 kilómetros recorridos. Sorprendente la medición en urbano, que clavó los 7,7 que anuncia la marca. Por cierto que en ciudad acusa una visibilidad trasera comprometida (diseño manda, insisto). No estaría de más sumar una cámara de visión trasera a su ya profuso equipamiento.



Todo ello lo hace un buen coche para viajar cómodo y con estilo, pues de deportividad sabe lo justo (es su principal laguna…). Es un producto bueno susceptible de ser mejorado. Un coche original… pero me temo que no mejor que su competencia (e incluyo al “viejuno” 407 Coupé, otro viajero con mayúsculas). Ahora bien, si buscas un coupé espacioso, cómodo, fresco, seguro, bien equipado, con un buen motor y consumo reducido, este puede ser tu coche. Pero si quieres algo con un poco más de pasión-en-la-conducción… los 36.750 euros que cuesta este modelo dan mucho de sí entre sus rivales directos. Creo que incluso te llegan para un Alpine V6 de segunda mano.


NUESTRA NOTA: 7
Valoracion prueba 7
Cosas a favor

Estética atractiva
Confort viajero
Motor poderoso

Cosas en contra

Deportividad casi nula
Presentación interior mejorable
Visibilidad trasera

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 1.995 c.c.
  • Potencia: 180 CV CEE
  • Par: 40,8 mkg
  • Tracción: delantera
  • Caja de cambios: manual 6 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 464/181/139 cms
  • Peso: 1.614 kgs
  • Ruedas: 225/45R18
  • Maletero: 423 l
  • Cap. Depósito: 66 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 222 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 8,5 seg
  • Consumo medio oficial: 7,2 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, BAS, EDB, ESP, TCS, 6 airbags, climatizador bizona, bluetooth, control y limitador de velocidad, faros bixenon, sensor de luces y limpias, cristales tintados, llave manos libres, asientos deportivos de cuero, navegador Tom-Tom, parktronic delantero y trasero, llantas de 18", equipo de audio Bosé, pedales de aluminio...

"Bonus Gallery"
Fotografías del Renault Laguna Coupe 2.0DciGT

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