by AUTODOMINIS

Prueba del Renault Clio 1.5dci 90CV DynEnergy

Renault Clio 1.5dci 90CV DynEnergy

" La madurez del JASP "

Joven Aunque Sobradamente Preparado. Así rezaba la más célebre campaña del Clio en los años 90. Su espíritu poco a poco se fue diluyendo, hasta ahora, que vuelve con el alma de antaño pero nuevos argumentos.


Es curioso, de la misma manera que muchos grupos de rock de los 80 vistos en retrospectiva ahora parecen conjuntos gays trasnochados, una buena parte de los coches de los 90 han envejecido más mal que bien resultando anacrónicos en su diseño y planteamiento. Sin embargo, el Clio se salva de la quema. Quizá porque todavía era nuevo y gamberro, y su decadencia vendría ya en los albores del Siglo XXI.

Y es que todos los que hemos pasado la treintena “hace un rato” recordamos con mucho cariño aquel modelo JASP, y los ojos nos hacen chiribitas al rememorar aquel Clio Williams (con sus ruedas doradas, lo más de lo más), el 16v (que ya podía llevar ABS) o el “lujerío” de las versiones Baccara. Como su antecesor, el R-5, el Clio ya forma parte del imaginario colectivo de una generación. Pero a diferencia del Supercinco postrero, que también tuvo su hueco, el Clio de segunda, tercera y cuarta generación pasaron algo más de puntillas. Es verdad que la competencia en el segmento comenzó a ser encarnizada, no obstante también parte de la culpa vino desde la marca al descafeinar en exceso un coche icónico en su gama.

Pues el nuevo Clio viene a “desfacer el entuerto”, que diría el Quijote, con el mismo espíritu pero adaptado a unos nuevos tiempos que exigen mayor detalle y mejor producto en su nicho.



Los detalles relucen al primer vistazo al exterior del coche, donde todo es nuevo. Desde el precioso color rojo –yo ya no lo concibo de otro tono- combinado con las bandas negras brillantes y unos resultones cromados que de manera sutil pero efectiva decoran todo el coche.

El morro aparece muy trabajado, con unos grupos ópticos no exentos de cierto barroquismo enmarcando una parrilla que parece puesta a modo de excusa para albergar el gran rombo de Renault en el centro de la calandra. Bajo él aparece la inscripción “Clio” y a ambos lados las luces de día que por cierto iluminan casi más que la propia iluminación de carretera del coche. El aspecto logrado es de coche “mono” y bueno a partes iguales.



Respecto a su perfil, gustan las llantas de 16” de serie en este acabado, los espejos en negro lacado con el intermitente integrado y el haber disimulado la apertura de la puerta trasera en el marco de su ventanilla. Al estilo del León de Seat que ahora se releva o el vetusto Alfa 147. Dicho recurso estético pretende hacer que nos olvidemos de la versión 3 puertas, ya que no la habrá, conformándonos con una de 5 que parezca que no tiene dos puertas atrás. Es la misma historia que con las “berlinas-coupé”. Algunas veces pienso que o los fabricantes nos toman por idiotas o ellos mismos deberían aclararse una serie de conceptos sobre lo que es cada cosa. Lo de los “todo terrenos urbanos” también tiene delito.



Por otra parte, por la de atrás concretamente, la mejora también es plausible. Se abandonan los pilotos triangulares, redondos u oblongos de ediciones pretéritas para ser sustituidos por lentes rasgadas, al estilo del primer Clio. Cuando molaba.

Estos elementos sumados a la pequeña luna trasera, al listón cromado en la base del portón y al faldón de distinto color a la carrocería da como resultado una apariencia de mayor anchura que la tiene el modelo en sí.
También en esta latitud, por sí ya se nos ha olvidado, aparece el gran rombo de Renault subrayado por las letras Clio.



En el interior la modernidad nos sale al paso. Y es que al parecer el público de estos coches cada vez es más pijotero, y la oferta de las marcas ha de ser lo más personalizada y personalizable posible. Aquí el pequeño Clio disimula a base de color y ajustes unos materiales regulares y buenos a partes distintas (60/40 yo diría), pero el sumando queda de lo más agradable y chic. Desde el volante, que exhibe un aro grueso de excelente agarre con cuero y plástico reluciente, hasta la consola central con su gran pantalla del equipo multimedia. El cuadro, mezclando informaciones digitales con analógicas, es completo y visible a falta de un termómetro del agua (al menos hay testigo). La principal nota discordante en este despliegue de luces y colores lo pone la palanca de cambios. Está bien, pero visto el resto de los elementos, se me antoja sosa. Que le pongan luces, si eso.



Hablando de poner y de quitar. Estoy muy enfadado con la tendencia actual a que toda fuente externa de sonido venga vía bluetooth, tarjeta SD o dispositivo USB. No hay reproductor de CD, y eso me subleva. Me niego a que vuelva a pasar lo mismo que me sucedió a nivel doméstico con los vinilos, y más tarde en el coche, con las cintas de casete. Quiero ranura de CDs. Y si eso, que los almacene luego en su disco duro como hace mi coche. Pero apenas tengo música en mi Blackberry y tampoco tengo tiempo de ponerme a grabar memorias externas antes de salir de casa según qué me apetezca escuchar. Si eso que venga alguien de la marca a meterme en un “pincho” los más de 3.000 discos que tengo por casa. ¿Y lo farragoso que resulta buscar una canción puntual entre listas de 120 melodías? Más con una pantalla táctil que no responde del todo bien con las manos frías…

En fin, ahí queda mi reivindicación. Seguimos con el Clio.

La postura a los mandos del coche es de lo más natural. Algo elevada para disponer de la mejor visibilidad en todos los ángulos, pero asumible y confortable al fin y al cabo. El mullido de las butacas es generoso, como en todo buen Renault, y su sujeción lateral, mejorable.
La ergonomía está bien resuelta pues todo queda a mano, incluidos unos mandos de la climatización a rosca y de funcionamiento algo difuso. Posiblemente se deba ya a la falta de costumbre, más que a la actuación del dispositivo.
Hay huequitos, posavasos y falta apoyabrazos, que yo creo que sí que les cabía, pues la cota de anchura delantera se presenta holgada.



Las plazas de atrás ya son otra cosa. Aquí sí que falta anchura para tres plazas. Y los respaldos son un poquito tiesos. También se agradecerían un par de centímetros de más a nivel longitudinal para acomodar las rodillas sin dar con el asiento delantero. Pero bueno, esto también depende de lo grandes o pequeños que sean el conductor y su acompañante.

De no contar con elevalunas eléctricos atrás no me voy a quejar, pero sí que estaría genial contar con un puntito de luz a modo de discreto –y barato- plafón en estas plazas.
El maletero, con 330l cumple de largo con lo esperado en un coche de apenas 4 metros de largo por 1,73 de ancho. De formas muy aprovechables y con una boca de carga grande y a baja altura.



Antes de ponerme con el aspecto dinámico reparo en que incluso a las malas, este Clio me recuerda a los primeros. Quiero decir, es un coche tan noble y sincero que bastan 48 horas para descubrir todos sus defectos. A partir de ahí, todo lo que encontremos serán ventajas. En marcha, también.

Porque el motor 1.5dci de 90CV suena y vibra lo suyo. Sobre todo lo de sonar, y sobre todo a cruceros alegres. El ruido de la mecánica se asocia con el de la aerodinámica volviéndolo un coche algo ruidoso. Al otro lado de la balanza, este dci corre tanto y gasta tan poco que prácticamente todo se le perdona. Para quien no esté seguro de las bondades de este propulsor, que le eche un vistazo al catálogo de la nueva Clase A de Mercedes. Exacto, el 180CDi de 109CV es el mismo bloque. Y la marca de la estrella sabe un rato largo de motores, así que algo habrá visto en este 1.5 tan voluntarioso para montarlo en uno de sus modelos más atractivos.

Lo dicho, acelera, recupera, tiene alto, bajo y medio régimen, y nos ha marcado 4.8 rigurosos litros de media a los 103kms en recorridos mixtos a muy buen ritmo. La caja de cambios de 5 velocidades está perfectamente escogida para que el motor siempre gire en su banda más utilizable sin disparar los consumos. El start stop también ayuda, con unas arrancadas discretas y sabiendo elegir bien el momento en el que hacer mutis por el foro y no resultar cargante.

El confort de suspensión está bien escogido a la espera de modelos más potentes. Es más cómodo que un, por ejemplo, Peugeot 208, pero sabe pisar firme a la entrada y a la salida de una curva. Como pequeño rodador de larga distancia es netamente efectivo.

Sin embargo, no todo es perfecto, y enseguida el Clio nos plantea un par de interrogantes. La primera, que no se si quedó claro antes, es que la iluminación de sus faros se queda escasa, pero bueno esto es una anécdota así que empiezo de nuevo: La primera es su dirección de asistencia eléctrica. En urbano es muy cómoda, pero en carretera parece que el volante no está asido a la barra de dirección a la mitad ni cuenta con ruedas en su extremo. Y segunda, la frenada no es mala, pero podría mejorar hasta situarlo entre los mejores a nada que se sustituyeran los tambores traseros por unos más contemporáneos discos. Porque es que tampoco estamos hablando de un coche barato en el que se ha medido cada céntimo de euro… que son 16.750 “cucas” de precio de tarifa para este modelo, motor y acabado…
Que se lo apunten: poner discos atrás… y reproductor de discos en el salpicadero.



Por cierto el resto del equipamiento de serie resulta excelso aunque no disparatado. Tiene navegador, llantas de aleación, faros antiniebla y eso, pero no hay sensor de luces ni de limpias. Tampoco sensores de parking, pero bueno, puesto a elegir, al menos contar con lo primero.

Y ya poco más que añadir, ni en su favor ni en su detrimento. Junto a mi enhorabuena a la gente de La Regiè por devolver al Clio ese toque Jasp de antaño, matizar que su nota, en lo subjetivo, ha sido mucho más alta de lo que en el cómputo global resulta.
Hay algún detalle “feo” que seguro, la mayoría de su público, pasará por alto dado lo “guapo” del coche.


NUESTRA NOTA: 8
Valoracion prueba 8
Cosas a favor

Estética muy acertada
Excelente motor
Cómodo y eficaz

Cosas en contra

Dirección insensible
Frenos de tambor traseros
Rumoroso en carretera

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 1.461 c.c.
  • Potencia: 90 CV CEE
  • Par: 22,4 mkg
  • Tracción: delantera
  • Caja de cambios: manual 5 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 406/173/144 cms
  • Peso: 1.071 kgs
  • Ruedas: 195/55R16
  • Maletero: 330 l
  • Cap. Depósito: 45 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 178 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 11,7 seg
  • Consumo medio oficial: 3,6 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, EDB, ESP, BAS, Hill Holder, 6 airbags, control y limitador de velocidad, ordenador de a bordo, luces diurnas, aire acondicionado, alerón posterior, bluetooth, navegador con pantalla táctil de 7", faros antiniebla, llantas de aleación de 16", volante de cuero, asientos traseros abatibles...

"Bonus Gallery"
Fotografías del Renault Clio 1.5dci 90CV DynEnergy

  • Sin duda, un nuevo Renault Clio deslumbrante

    Sin duda, un nuevo Renault Clio deslumbrante
  • Asientos cómodos y originales, made in Renault

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  • No habrá versión 5p. Nos tenemos que conformar con no ver las manetas al 5p

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  • Un pequeño coche muy estable en cualquier circunstancia

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  • Si contara con ranura para CD, el multimedia sería perfecto

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  • El antiguo Clio deja paso al nuevo Clio

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