by AUTODOMINIS

Prueba del Mitsubishi Outlander 220DiD Motion

Mitsubishi Outlander 220DiD Motion

" Ligeramente mejor "

El nuevo Outlander, en su tercera reencarnación, presenta mejoras más sutiles o más profundas en cada uno de sus apartados, siendo uno de estos últimos su comportamiento dinámico. Aligerado y por tanto, agilizado.


Sin embargo no nos llamemos a engaño. Este Outlander con sus casi 1.600 kgs de peso en vacío dista de ser un coche liviano, sin embargo, la docena larga de kilos que ha perdido en relación a su predecesor equivalente y una serie de modificaciones en su chasis, lo ha convertido en un mejor rutero, haciendo prevalecer el carácter asfáltico –el uso al que mayormente se destinan estos automóviles- sin perder cualidades fuera de la carretera.



Y hablo de modificaciones en su plataforma porque esta es básicamente la misma que empleaba el modelo ahora saliente y que sí estrenó en su presentación de 2007. Esto no debe generar suspicacia alguna, puesto que cuando algo es bueno… ¿por qué desecharlo?

El motor es otro “viejo conocido”, pero puntualmente optimizado para cumplir normativa antigases y mejorar sus consumos. Este bloque no es otro que el tetracilíndrico de 2.2 litros que ha visto reducida su potencia a unos buenos 150CV. Es doloroso ver como más de veinte de estos “equinos” se han perdido por el camino, pero queda como justo consuelo el comprobar como la cantidad actual es mucho más aprovechable en carretera que los más de 170 que erogaba el modelo anterior.

El sistema de tracción también es un clásico. 4x4 con bloqueo central y tres modos de funcionamiento: 4WD Eco –tracción delantera pero eje trasero atento por si se le necesita-, 4WD Auto –tracción integral permanente pero con mayor reparto de par al eje delantero- y 4WD Lock –reparto entre ejes del 50/50-.
Con todo ello, queda claro que Mitsubishi no ha olvidado que son una marca campera y que gran parte de su público recurre a ella para circular con cierta garantía por caminos y senderos.



Hasta aquí lo conocido o reconocible, ahora pasamos con todo lo nuevo que presenta.
Y lo que es más evidente es su estética.
Modernizada y actualizada, la estampa del Outlander luce –aunque esto va en gustos- como el producto más evolucionado de la gama Mitsubishi. Al menos, en el que más atención al detalle han puestos los diseñadores japoneses. Y es que si el ASX se muestra como un producto correcto sin más y el Montero acusa ya un rato largo el paso de los años, el “Outlandie” saca pecho con unas líneas fluidas cargadas de personalidad, desde un frontal macizo con parachoques y grupos ópticos envolventes hasta una trasera donde la doble puerta de antaño ha dejado paso a un gran portón subrayado por unos pilotos estilizados unidos por un elegante listón cromado.
El perfil se me antoja más bajo y atlético, en parte por las bonitas llantas de 18” que esta versión Motion equipa de serie.



El interior también es nuevo, y fiel reflejo del persistente gusto oriental por el plástico a la vista. Y porque este aparente de menor calidad de lo que en realidad es.
Este factor es común a gran parte de los modelos de dicha procedencia, y siempre les hace perder puntos en los apartados de “calidad percibida”. Es una lástima, pero parece que ya es tradición en estos coches.
Con todo y con eso la consola del “Mitsu” aparece como sencilla y bien resuelta, con muy pocos mandos disponibles merced a su pantalla multimedia de accionamiento táctil y de su básico climatizador. La única concesión a la estética es un adorno –plástico, por supuesto- de acabado brillante a modo de charol que resulta ser un imán para el polvo en suspensión.
Bajo la capilla de instrumentación, la información se presenta de modo sencillo y completo. El ordenador de a bordo tiene su mando situado en el peor lugar posible –ni en el panel ni en el volante, sino tras él, escondido a su izquierda- aunque es cuestión de “cogerle el tranquillo”. La visibilidad a sus mandos es buena, a lo que ayuda un buen par de retrovisores y una cámara de marcha atrás también de serie.



La postura al volante es alta, con las rodillas flexionadas casi en ángulo recto y todos los controles a mano. El volante se regula en altura y, a diferencia del anterior Outlander, también en profundidad.
Los asientos son grandes y cómodos y se dispone de huecos, posavasos y guanteras –la principal, la del copiloto, sin iluminación- donde vaciar los bolsillos. Hay tres plafones de en techo lo que brindan al habitáculo de gran luminosidad por la noche, lo que no hay es luz de lectura.

La plazas traseras arrojan buenas cifras en sus cotas de alto y largo, pero falla en la anchura, lo que hace poco recomendable cargar en la trasera a tres pasajeros adultos. El suelo ofrece espacio para las piernas dado lo sutil del resalte para el túnel de transmisión. No hay salidas de aire para estas plazas.



Tras esta fila de asientos, contamos con otra, con dos butacas plegables, como siempre recomendadas para niños, pues sólo la flexibilidad de los más jóvenes les permitirá flanquear su acceso complicado, y su acomodo casi a ras de suelo y con un respaldo bajo no les pasará factura a su adaptable anatomía.

Con las siete plazas ocupadas, los 550 litros de maletero quedan harto mermados. Y habremos de haber dejado la toldilla cubreequipajes en casa, ya que no he encontrado manera alguna de que cupiera en el escaso hueco.
Sin embargo, si prescindimos de estos dos trasportines –los cuáles al menos se pliegan y despliegan de una manera rápida e intuitiva- sí que contaremos con un buen maletero. Muy cúbico y aprovechable, tan sólo estropeado por el subwoofer del equipo de sonido de gama alta pero de sonido “regulero” que monta el modelo.



Para poner en marcha el coche basta con llevar la llave en el bolsillo, pues cuenta con arranque sin insertar nada en clavija alguna. Se pulsa el botón Start y tras un segundo de titubeo –estando el motor frío-, el coche arranca con un leve sonido percibido desde el interior.

Circulando en carretera secundaria a velocidad legal pero ritmo alegre, se hace patente la mejora en comportamiento, aunque todavía quede una ligera tendencia al flaneo a la hora de abordar cambios de dirección con premura. Su estabilidad queda fuera de toda duda siendo un coche muy noble de reacciones, sabiendo anticipar lo que va a hacer en cada momento.

Sus prestaciones son muy buenas siempre y cuando sepas manejar con tino su cambio manual de 6 velocidades, ya que es importante elegir bien la marcha correcta para sacar chicha al motor. Y la marcha correcta en su caso suele ser una superior a la que habríamos pensado, ya que la “muerte total” del propulsor se da a unas relativamente bajas 4.200 vueltas. A partir de ahí no hay ni mucho ni poco, no hay de nada. Por eso en nuestras pruebas de recuperaciones casi siempre hemos empezado en una velocidad y hemos acabado en otra. Pero siempre con buen resultado, como su paso de 80 a 120km/h en menos de 8 segundos.



Los frenos son de lo mejor del conjunto. Son muy dosificables y muy potentes. La dirección me ha resultado bastante sensible a movimientos parásitos y la suspensión filtra pero no aísla, o no lo esperable en un coche de sus características.

Fuera del asfalto el Mitsubishi ofrece ángulos de ataque y salida de todo camino con aspiraciones. Pues si nos lo tomamos muy a pecho, perderemos los antinieblas delanteros o saldremos de una trialera arrastrando el escape. Tampoco su altura anima a vadear algo más profundo que un riachuelo circunstancial o enorme charco.
También he notado cierta debilidad en su sistema de tracción. Tras un uso intenso y continuado –dentro de los límites del coche- el diferencial central de discos múltiples se agota con cierta facilidad, volviéndose dubitativo y perdiendo efectividad mientras inunda el ambiente con un fuerte olor a embrague quemado.
También es cierto que esta unidad de prensa tampoco pasaba por su mejor momento…



El consumo quedó fijado de manera inamovible en 7,4 litros de media a los 100kms tras un total de 360kms realizados en un uso absolutamente mixto. Lo cuál, para un automóvil de su tamaño y peso, tirando de tracción total y en ocasiones con más de cinco pasajeros, no está nada mal. Su sistema de parada y arranque, AS&G, aporta su granito de arena, pero a motor parado es incapaz de mantener al climatizador soplando con solvencia en días calurosos.

Para rematar lo hacemos con el precio: 35.290 euros esta versión con este acabado. Está bien, o al menos, en la media. Lo que es un desastre es la política de opciones de la marca, porque para tener navegador, o los nuevos sistemas de control de velocidad por radar o sistema de mantenimiento de carril, hay que optar por decreto a su versión superior Kaiteki, ya que la única opción disponible para este coche es la pintura metalizada (495 euros). Y si sólo quieres techo solar… más de lo mismo, y si lo quieres todo pero que sea automático tampoco puede ser, sólo lo hay disponible en el acabado Motion. Como la versión 2WD, que sólo se asocia al acabado base (Challenge).

Lo bueno es que el Motion ya trae de serie la mayoría de lo imprescindible, y es un coche versátil como lo son los de la competencia. Destaca sobre su predecesor y como mínimo queda al mismo nivel gracias a su agilidad y estética remozada que las alternativas que nutren el segmento.





NUESTRA NOTA: 7
Valoracion prueba 7
Cosas a favor

Más ágil que el anterior Outlander
Frenos potentes
Consumo razonable y estable

Cosas en contra

Política de opciones de la marca
Interior falto de imagen
Maletero comprometido

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 2.268 c.c.
  • Potencia: 150 CV CEE
  • Par: 38,7 mkg
  • Tracción: integral permanente
  • Caja de cambios: manual 6 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 465/180/168 cms
  • Peso: 1.590 kgs
  • Ruedas:
  • Maletero: 550 l
  • Cap. Depósito: 60 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 200 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 10,2 seg
  • Consumo medio oficial: 5,4 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, BAs, EDB, ESP, TCS, 6 airbags + de rodilla conductor, bluetooth, barras en el techo, sensor de luces y limpias, faros de xenon, arranque y acceso sin llave, camára de visión trasera, tercera fila de asientos, equipo de audio Rockford 710w, climatizador bizona, llantas de aleación de 18", retrovisores plegables...

"Bonus Gallery"
Fotografías del Mitsubishi Outlander 220DiD Motion

  • El botón para variar el modo de tracción se halla entre los asientos delanteros

    El botón para variar el modo de tracción se halla entre los asientos delanteros
  • En modo ECO, el sistema te premia con una hoja verde más en tu árbol si te portas bien

    En modo ECO, el sistema te premia con una hoja verde más en tu árbol si te portas bien
  • Aparte del climatizador, sólo hay tres botones más en la consola

    Aparte del climatizador, sólo hay tres botones más en la consola
  • Con las siete plazas disponibles... el cubre equipajes se ha de quedar en casa

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  • Fuera del asfalto, las rápidas pista de tierra son sus favoritas

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  • El subwoofer roba demasiado espacio y aporta un exceso de graves, para mi gusto

    El subwoofer roba demasiado espacio y aporta un exceso de graves, para mi gusto
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