by AUTODOMINIS

Prueba del Range Rover Sport SDV6 HSE

Range Rover Sport SDV6 HSE

" El peso de la herencia "

El nuevo Range Rover Sport viene a repetir el éxito del modelo precedente, que supo mantener con acierto todo lo bueno de su hermano mayor en un formato más pequeño, dinámico y “accesible”.


“Accesible”, al hablar de este coche, ha de ir siempre entre comillas, pues su precio es relativo y, si bien es cierto que resulta netamente más económico que el Range Rover “grande”, los 89.500 euros que hay que desembolsar para llevarse el coche que veis en las fotos de esta prueba, quedan lejos de ser una bicoca.

Pero bueno, es un coche de lujo, y como tal, ha de costar.
Pero no nos adelantemos, pues en primer lugar vamos a echarle un ojo al exterior del coche en conjunto y ya lo valoraremos luego en detalle.



Bien, pues este Range Sport tiene el dudoso honor de sumir en la miseria a todos los propietarios del anterior Range Sport, cuyo coche ha envejecido 300 años un minuto después de la presentación de este.
Es así, conservando las líneas que inauguró el Evoque, y que luego pasaron (multiplicadas por 5) al Range Rover, el Sport muestra ese nuevo aire de familia deportivo, moderno, atractivo y de calidad. Muchos pueden quejarse del excesivo parecido con los mencionados Evoque y, más aún, con el gran Range, pero… ¿es eso malo? Mientras no se trate de una copia china low cost, yo creo que la -innegable- similitud tiene su gracia.
Y su justificación, pues al fin y al cabo es un Range y como tal ha de parecer y aparecer.

Sus proporciones están muy bien dimensionadas. Es un coche grande, pero con sus 485 cms de largo no es precisamente el mayor del segmento (un BMW X5, por ejemplo, mide 488). Sí que es ancho, con casi dos metros de espejo a espejo, lo que le confiere un aspecto rotundo puesto sobre el asfalto, una pisada firme y un interior desahogado. Y alto, pues el metro setenta y ocho centímetros de inicio se pueden convertir a golpe de tecla en más de uno ochenta (que es casi lo que mide en su posición más baja el Range grande…) para afrontar con seguridad roderas, trialeras o nieve profunda. Y es que este RR Sport, como buen Land Rover, bajo su traje “pijo” esconde un todo terreno de la vieja escuela.
A pesar de la pintura metalizada, los cromados y los detalles Premium de su carrocería, este coche no teme mancharse de arena y barro al salir al campo. De hecho, seguramente su dueño lo tema más que él…



El interior es de coche de gama alta-muy alta. Hay cuero por doquier, unos fantásticos acabados y un porrón de opciones de tapicería y guarnecidos para dejar tu Range Sport a tu gusto. Las butacas delanteras son bastante grandes y cómodas. Contemplan regulación eléctrica, pero para que sean calefactables, has de pagar un extra.
El espacio para conductor y acompañante es generoso, y están separados por un túnel central de buenas dimensiones que aloja los posavasos, el cenicero, el apoyabrazos con guantera y, loado sea el Señor, una palanca de cambio “como Dios manda”, nada de la infame rosca de lavadora que monta el Evoque y los Jaguar de los últimos tiempos.



La consola central aloja los mandos de un clima bizona potente y la pantalla multimedia de accionamiento táctil. De este equipo me encanta el navegador off road (que te va descubriendo caminos y senderos) y el dispositivo de información del sistema 4x4. Tremendamente completo.
Lo peor, la definición de la cámara de marcha atrás. Muy pobre.
Seguimos hacia arriba y encontramos los aireadores y un salpicadero forrado en cuero. Hacia el lado de la izquierda (hacia el de la derecha hay poco que reseñar…) está la instrumentación. Hay en opción un cuadro digital, pero nosotros llevábamos el convencional, que es al 99% igual que el del Evoque. O sea, sencillo, completo y visible.
El volante es distinto, es más grande y contempla distinta y mayor multifunción. Tiene reglaje eléctrico de serie.
La postura adecuada a los mandos se logra en un periquete, y esta será elevada viendo el morro, pero sin la sensación de estar subido en el palo de un gallinero. Está bien, es natural y cómoda.
Sin embargo, el acompañante puede tener sus más y sus menos a la hora de colocar los pies, pues una protuberancia al lado derecho en el arranque del túnel de transmisión se las verá con su pie izquierdo. Un detallito tonto, pero todo sea dicho.



En en las plazas de atrás los pasajeros de los extremos viajarán como reyes en detrimento del que ocupe la banqueta central, cuyo espacio no es ni una plaza ni una banqueta. Aunque caben tres, y de sobra, mejor dos… y otros dos en la tercera fila.
Sí, nuestro coche de pruebas, amén de venir con todo el equipo del acabado HSE venía con tercera fila de asientos (y techo panorámico).
Los dos asientos de esta sección se pliegan y despliegan de manera eléctrica (excepto los exagerados apoyacabezas, con los que tuve cierta lucha personal…) y ofrecen dos plazas aptas para niños, pues un adulto irá obligado a viajar con las rodillas pegadas a su barbilla. El acceso hasta estos asientos es lo menos logrado. O yo no lo he conseguido hacer bien, que todo es posible, y obliga a hacer alguna maniobra más de contorsionismo de las que pudiera imaginar.



El maletero es bastante grande. La apertura es motorizada y su plano de carga, aunque elevado –pues es un todo terreno al fin y al cabo- no queda excesivamente alto. Lleva rueda de repuesto en los bajos.
No hay demasiados huecos en el interior del coche.

Puesto en marcha, el propulsor SDV6 de 3 litros y 292CV deja oír tan sólo un leve run-run inequívocamente diesel. Es lo que hay. Sin embargo, lo que impera en el interior de este coche lanzado en carretera es el silencio, y cuando se solicita “chicha” al acelerador nos devuelve un bramido que no desentona con el espíritu poderoso del coche.
En autopista y autovía el Range se mueve sobre raíles. Su aplomo es imperturbable. Filtra y se traga lo que se le ponga por delante, como un Mercedes de la Clase S pero subido sobre unos zancos. Se mueve de manera señorial y su propulsor permite mantener cruceros elevados sin detrimento de la seguridad ni del confort.



Ahora bien, cuando un modelo lleva el apellido Sport, tiene más de 290CV y su cambio contempla un carril deportivo con accionamiento con levas tras el volante, hay que buscarle las cosquillas en vías secundarias.
Y así lo hicimos.

Es en este punto donde el Range Rover acusa más el peso de su herencia. Esa que le “obliga” a ser un gran SUV de lujo y representación conservando cualidades camperas. Su peso en carreteras secundarias le condiciona, así como un mapa demasiado conservador de su caja de 8 velocidades y unas inercias en la carrocería que su suspensión neumática no puede disimular. Es en este aspecto, y sólo en este aspecto, donde el Sport cede ante su competencia.
¿Quiere decir esto que lo hace mal? Ni mucho menos. Se puede ir rápido y seguro enlazando curvas, y lo hace infinitamente mejor que el modelo precedente. Sin embargo, el resto lo hace un “pelín” mejor que él al mostrarse, si no más potentes, sí más ágiles en los cambios de dirección y en el juego gas-freno-giro-gas constante al que estas carreteras obligan. Pero que no cunda el pánico, no descartes este coche por este pequeño punto en su contra, ya que para enjugarlo existe una versión llamada HSE Dynamic con estabilizadoras activas –entre otras cosas- que promete mejores sensaciones y prestaciones.



Y si seguimos con la herencia, hemos de enfilar nuestras ruedas hacia el campo.
En este terreno, es donde el Range Rover Sport sonríe de oreja a oreja e incluso se puede permitir el lujo de sacar un dedo por la ventanilla a su competencia.

Necesitaría líneas y líneas de texto para cantar y contar las bondades de su sistema Terrain Response de segunda generación, pero para no aburrir y para resumir, se puede decir que gracias a él (incluso a veces sin él) a este coche le da lo mismo lo que haya bajo sus ruedas pues seguirá avanzando como si tal cosa. Su motricidad es encomiable, sobre todo si viene calzado como era nuestro caso con la llanta oportuna y las ruedas apropiadas (mixtas). Sus ángulos de ataque y salida también son los mejores, y su distancia al suelo, un plus a la hora de no querer abollar sus bajos. Incluso la caja de cambios automática no se hace un lio como pasa en otros SUV cuando pisan la hierba y siempre acierta con la relación adecuada.
Una gozada. De tener yo un coche de estos todo lo que iba a ahorra en multas de exceso de velocidad lo pagaría en multas al Seprona, pues el rollo offroad subido en este coche la verdad es que engancha.
También tengo que alabar la gran resistencia de su pintura a los inevitables arañazos y rozones con los que la naturaleza se vengará a nuestro paso. Un punto importante.

En la otra jungla, la de asfalto, el Range también se mueve bien. Ofrece buena visibilidad –sobre todo si se cuenta con las cámaras visión periférica- y una gran manejabilidad gracias a una dirección suave, con mucho ángulo de giro y bastante desmultiplicada. Al aparcar también se sube a los bordillos como el que más.



En el lado del consumo, diga lo que diga su ordenador de a bordo –que era un “aleluyero” como pocos- , nos moveremos siempre entre los 9,5 - 9,8 a los 100 kms de uso mixto. No está nada mal dada la potencia y peso del coche, y más cuando ese uso mixto en nuestro caso ya contempla 12kms de circulación por campo (y 33 metros de cruzar un río).

Con todo lo dicho, el nuevo Range Rover Sport es un muy digno heredero de sus precursores y mayores. Sigue siendo un coche de gran lujo –y gran precio, aunque hay un “flojo” TDV6 básico a partir de 66 mil euros- capaz de viajar como un Rolls y moverse fuera del asfalto como un Jeep de los antiguos. Pero ahora es más moderno –mucho- , más atractivo y se mueve mucho mejor por carretera.
En este acabado está bien equipado, contempla interesantes opciones y su capacidad es más que suficiente.

Su motor es el recomendable, su cambio de marchas raya a gran altura y en lo tocante a dirección, frenos y suspensión cumple con nota. Su consumo tampoco es un escándalo.
Sumado todo lo dicho y restados sus puntos flacos el resultado es de un coche casi tan bueno como lo que cuesta. Con lo que a nada que lograses un descuento en el concesionario… su nota subiría.


NUESTRA NOTA: 9
Valoracion prueba 9
Cosas a favor

Estética, acabados y materiales
Aptitudes offroad sin competencia
Motor y cambio

Cosas en contra

Asientos calefactables en opción
Definición de las cámaras pobre
Acceso a la tercera fila difícil

motor
MOTOR
  • Cilindrada: 2.993 c.c.
  • Potencia: 292 CV CEE
  • Par: 600 NM
  • Tracción: Integral permanente
  • Caja de cambios: automática 8 velocidades
dimensiones
Dimensiones
  • Largo/ancho/alto: 485/198/178 cms
  • Peso: 2.040 kgs
  • Ruedas: 255/55R20
  • Maletero: 784 l
  • Cap. Depósito: 80 l
prestaciones
Prestaciones
  • Velocidad máxima: 209 km/h
  • Aceleración 0-100km/h: 7,2 seg
  • Consumo medio oficial: 7,5 l/100kms
equipamiento
Equipamiento
  • Equipamiento: ABS, BAS, EDB, ESP, 6 airbags, contro de descensos, alarma, bluetooth, control de presión de neumáticos, Terrain Response II, faros bixenon adaptables, luz de día LED, sensor de luces y limpias, ordenador de a bordo, puerto USB, cámara de visión trasera, navegador, portón del maletero eléctrico, asientos delanteros con regulación eléctrica, tapicería de cuero, llantas de aleación de 20"…

"Bonus Gallery"
Fotografías del Range Rover Sport SDV6 HSE

  • Tras una denominación tan recargada, se esconde el Range quizá más interesante de toda la gama

    Tras una denominación tan recargada, se esconde el Range quizá más interesante de toda la gama
  • Las tomas de aire del capó ayudan a que el motor respire incluso con el agua al cuello

    Las tomas de aire del capó ayudan a que el motor respire incluso con el agua al cuello
  • El sistema opcional de cámaras periféricas es útil en campo y en ciudad

    El sistema opcional de cámaras periféricas es útil en campo y en ciudad
  • El Range Rover Sport recibe la bendición de una Virgen muy chiquitita subida en lo alto de un tejado.

    El Range Rover Sport recibe la bendición de una Virgen muy chiquitita subida en lo alto de un tejado.
  • Ante el imponente muro de hormigón, el Range no se achanta y eleva su suspensión

    Ante el imponente muro de hormigón, el Range no se achanta y eleva su suspensión
  • Lo de los apoyabrazos independientes también le viene por herencia a este coche

    Lo de los apoyabrazos independientes también le viene por herencia a este coche
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