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Dodge 3.700 GT

Dodge 3.700 GT

" Poderío "

Este “Dodge” (años después descubrimos que se pronunciaba “Doch”) fue el coche más potente de su época fabricado en España, además de ser el turismo que montaba el motor más grande, un récord que aún ostenta en la actualidad. Todo un “haiga” fabricado en Villaverde.


El 3700GT nació para sustituir al vetusto Dodge Dart que se vendía en nuestro país desde mediados de los años 60.

En principio, este Leviatán de casi cinco metros de largo, 1,88 de ancho por 1,39 de alto se introdujo en la madrileña factoría de Barreiros en Villaverde como un “kit car”, es decir, el automóvil venía por piezas desde Argentina y aquí se tenía que ensamblar. Así fue hasta el año 1973, dos años después de su lanzamiento, cuando la carrocería se comenzó a fabricar en la factoría de la capital.



El 3.700 guardaba semejanzas con el Plymouth Road Runner de 1968 y el Valíant de 1970, el Dodge Coronet y el Polara, pero fue el diseñador Mario Gamarra, un hombre de la Barreiros de toda la vida, el que le dio las lineas maestras cuadradas, rotundas, lujosas a la par que deportivas, por el que todos lo recordamos.

inicialmente el coche estaba disponible en dos versiones: 3700 “a secas” y 3700GT. El primero tenía el cambio de tres velocidades al volante y contaba con asiento corrido. El GT contaba con con una caja de cuatro marchas con la palanca en el suelo, consola central en acabados de madera y butacas independientes. Curiosamente, a pesar de ser mas costoso y no tan distinto, el GT se vendió mucho mejor que la versión básica que, dicho sea de paso, sólo duró hasta 1973.



Claro que de básico, este coche tenía poco.
Ya destacamos su tamaño descomunal, que sacaba un metro a casi toda berlina “normal”, pero es que además estaba muy bien equipado. La dirección asistida era de serie, como la radio Phillips, el cambio automático, el aire acondicionado y la tapicería de cuero eran opcionales, sin embargo más de la mitad de los GT salieron de la fábrica con ellos. Los frenos delanteros eran de discos ventilados, el volante comenzó siendo un Nardi deportivo de madera (luego se le puso uno de Simca horroroso) y las primeras unidades tenían el cambio de luces por interruptor “de pie”. En 1973 se reubicó tras el volante y en ese mismo año se incorporó el clausor del volante, la luneta térmica y las luces de emergencia. También se eliminaron las luces de posición del parachoques y se introdujeron faros antiniebla, opcionales, encastrados en una rejilla que se rediseñó en el año 74, momento en el cuál se introdujeron unos asientos mas ergonómicos con reposacabezas, retrovisor regulable desde el interior y repartidor de frenada, ahí es nada.



Desde ahí a su cese de producción en 1977 se jugó un poco con sus cromados y denominaciones., así podemos distinguir el año del 3700GT en función de si lleva el logo en el morro, en la aleta delantera, en la trasera, o en la tapa del maletero.

Lo que se mantuvo invariable fue su motor: 6 cilindros en linea con 3.682 c.c. ni más ni menos. Su potencia máxima era de 165CV (SAE, que igual luego era alguno menos…) a un régimen muy bajo -del gusto americano-, unas 4.000 vueltas. Este bloque era el llamado Slant Six 225 que ya propulsaba al Dart GT sin apenas modificaciones. Y por “apenas” quiero decir “ninguna en absoluto”.
Pero oye, si algo gusta y funciona, ¿para qué cambiarlo?.
Por supuesto hubo conversiones a diesel, “especialidad de la casa”, pero nunca triunfaron.

Las prestaciones, por su parte, eran buenas pero no para tirar cohetes. El 3700GT era capaz de llanear a 175 km/h y ponerse a 100 en menos de 12 segundos. Adolecía de cierta falta de agilidad en nuestra paupérrima red de carreteras secundarias (estabilizadoras muy finas) y su consumo rara vez bajaba de los 12 litros de media. Pero era un cochazo.

Quizá por eso lo escogieron los dirigentes del tardofranquismo como coches oficiales haciendo a uno de ellos especialmente famoso. Sí, hablo del 3700GT del Almirante Carrero Blanco que tras ser sorprendido por una bomba voló más de veinte metros de altura, rebotó en una cornisa y cayó a un patio causando la muerte a sus tres ocupantes. Pero el coche, que no estaba blindado, mostró una consistencia estructural francamente respetable, pues tras todo aquello quedó de una pieza y cuentan que incluso el intermitente que llevaba accionado cuando saló por los aires, todavía parpadeaba. El coche se puede ver en el Museo del Automóvil de Torrejón de Ardoz (creo, porque antes estaba en el Museo del Ejército).



Otros 3700GT famosos fueron el de Desi, en el Cuéntame cuando consigue hacer dinero con su videoclub y, unos que pasaron desapercibidos, los coches de los esbirros del Joker en la película de Batman de 1989 (la de Michael Keaton y Kim Basinger).

Hubo una versión coupé deportiva creada por el diseñador Serra, que se llamó Dodge Serra Boulevard y del que se construyeron sólo 18 ejemplares.

Como curiosidad final decir que aunque el 3700GT se dejó de fabricar en 1977, el ultimo de ellos no se vendió hasta febrero de 1980.

En el momento de su lanzamiento, el Dodge costaba 271.360 pesetas a lo que había que sumar el 20% de “impuesto de lujo”. Con lo que si escogíamos un GT del 72 con aire acondicionado y cuero, la factura se nos iba a las 400.000 pesetas que casi lo metían en terreno de Mercedes Benz y compañía. Lo dicho, todo un lujo.


"Bonus Gallery"
Fotografías del Dodge 3.700 GT

  • La gente de Dodge promocionaba este coche como epítome del lujo...

    La gente de Dodge promocionaba este coche como epítome del lujo...
  • ... así como coche de familia. Dado su tamaño, realmente cumplía con todo.

    ... así como coche de familia. Dado su tamaño, realmente cumplía con todo.
  • Su motor de 3.7L de cilindrada sigue siendo el bloque más grande montado en un turismo fabricado en nuestro país.

    Su motor de 3.7L de cilindrada sigue siendo el bloque más grande montado en un turismo fabricado en nuestro país.
  • Su tapicería de lujo, sus asientos envolventes y sus revestimientos en madera daban cuenta de las pretensiones Premium de la marca.

    Su tapicería de lujo, sus asientos envolventes y sus revestimientos en madera daban cuenta de las pretensiones Premium de la marca.
  • Gracias a su larga batalla y enorme carrocería, algunos 3.700 fueron convertidos en coches fúnebres.

    Gracias a su larga batalla y enorme carrocería, algunos 3.700 fueron convertidos en coches fúnebres.
  • Y hablando de decesos, este es el estado en el que quedó el Dodge GT del almirante Carrero blanco.

    Y hablando de decesos, este es el estado en el que quedó el Dodge GT del almirante Carrero blanco.
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